miércoles, 9 de mayo de 2012

ESTRÉS Y SEXO


La relación entre el nivel de estrés y la actividad sexual ha sido objeto de estudio por parte de investigadores israelíes que han llegado a la conclusión de que “cuando un día es estresante, las posibilidades de que la pareja practique sexo esa noche aumentan, lo que provocará que se sientan más relajados al día siguiente”. 
Bajo el título Sexual Healing: Daily diary evidence that sex relieves stress for men and women in satisfying relationships, los científicos Tsachi Ein-Dor y Gilad Hirschberger contradicen los resultados obtenidos en 2010 por investigadores de la Universidad de Zurich, que concluyeron en un estudio de características similares que un mayor estrés se asocia con un descenso de las relaciones sexuales, pues las parejas suelen practicar más sexo durante los fines de semana por disponer de más tiempo y porque se encuentran apartados de los problemas causados por el entorno laboral.
Hay que tener en cuenta que en Israel la religión goza de unas características propias y peculiares que podrían influir en los resultados del primer estudio citado, aunque Ein-Dor señala que su investigación no es la única que llega a las mismas conclusiones. Y añade que “en última instancia, el coito es un acto físico, maravillosamente perfeccionado por la evolución. Libera hormonas y neuropéptidos de alegría (como la dopamina) y sentimientos de unión (como la oxitocina)”. 
Aún así, aclaran los investigadores que la probabilidad de frenar el nerviosismo diario a través del sexo es mayor en el caso de los hombres que en el de las mujeres, pues, por lo general, “el acto físico es mucho más complejo para las mujeres que para los hombres, que se encuentran menos inclinados que las primeras a tener sentimientos negativos originados por sus relaciones. Para los hombres, el coito puede ser un acto de mero alivio físico, y por lo tanto, depende menos del medio social en el que tiene lugar. El sexo ocasional puede ser estresante para las mujeres en las relaciones no satisfactorias porque para ellas no son simplemente un acto de alivio sexual. Le dan un significado emocional”.
Otra conclusión del estudio es que los los hombres se sienten más aliviados cuando practican sexo en una relación que consideran negativa que en una satisfactoria, pues al ser mayor el nivel de estrés los efectos calmantes de la relación sexual son más pronunciados, algo que no funciona en el mismo sentido para las mujeres.
También señalan que el sexo es importante en una relación, pero no siempre una condición imprescindible para el bienestar de la misma. Aunque, por lo general, y esto sí parece una conclusión indiscutible, una alta satisfacción sexual contribuye a la felicidad.


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