miércoles, 9 de mayo de 2012

RIVALIDAD EN EL TRABAJO


Investigadores de las Universidades de Valencia, Groninga (Holanda) y Palermo (Argentina) han analizado la rivalidad intrasexual en el entorno laboral, entendida como la competición con otras personas del mismo sexo con el fin de obtener y mantener el acceso al sexo opuesto, y han publicado los resultados en la Revista de Psicología Social. A partir de cuestionarios repartidos directamente a 200 sujetos en sus puestos de trabajo, seleccionaron una muestra entendida como suficiente para comparar las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de sentir celos y envidia en el trabajo. El 26% de los trabajadores encuestados trabajaban en la administración, el 21% en el sector servicios, el 30% en educación y el restante en sanidad y otras profesiones. Respecto al sexo, se repartió la muestra al 50% entre hombres y mujeres, con una media de 36 años y 11 de permanencia en la empresa actual.
Distinguieron entre dos emociones: celos, que se conceptualizan como una amenaza o pérdida de logros en una relación debido a la interferencia de un rival, e implican pérdida o amenaza de pérdida de lo que se poseía; y envidia, que se conoce como una respuesta a otra persona que posee logros, habilidades o cualidades que uno desea, e involucran carencia en comparación con el envidiado. Según sus resultados, en general la competición sexual provoca más celos y envidia en las mujeres. No obstante, tanto en hombres como en mujeres las habilidades sociales de los rivales provocan estas dos emociones, poniendo así de manifiesto la importancia de las destrezas sociales en entornos laborales.
Para Rosario Zurriaga, una de las autoras del estudio, “las mujeres con un alto nivel de competición intrasexual son más celosas si la rival es más atractiva, y más envidiosas si la rival es más poderosa y dominante. En los hombres no se obtienen estos resultados, ya que ninguna de las características del rival que provocan celos y envida predicen la competición intrasexual”. 
Tradicionalmente, los sentimientos de celos y envidia en el trabajo no han sido objeto de demasiados estudios, pero pueden generar situaciones de estrés en los trabajadores y afectar negativamente a la calidad de vida laboral. La principal conclusión del estudio es que para prevenir los efectos negativos de tales sentimientos, deben modificarse aspectos como la percepción de amenaza, pérdida o comparación con otros en el trabajo.

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