viernes, 22 de junio de 2012

MORAL CONSERVADORA EN TURQUÍA


Una reciente sentencia del Tribunal Supremo de Turquía ha calificado el sexo oral y anal como antinatural, señalando que puede equipararse a “prácticas de tortura, de violencia sadomasoquista, zoofilia o necrofilia”. Estas prácticas no están penalizadas en el país eurasiático, pero sí está penalizada su difusión de carácter pornográfico en medios escritos o audiovisuales, exceptuando obras artísticas. 
"La decisión de clasificar como tal el sexo oral y anal muestra que el Tribunal no entiende ni de sexualidad ni de la sociedad turca", dijo Selçuk Candasayar, sexólogo de la Facultad de Psiquiatría de Gazi, y es además un “indicador llamativo del auge de un conservadurismo autoritario en Turquía y de que la vida privada se empieza a criminalizar para ejercer control, especialmente sobre mujeres y homosexuales". 
Esta sentencia llega en un momento en el que parece que se quiera imponer una moral conservadora que considera a la mujer básicamente como máquina reproductora. Así se desprende de varios discursos recientes del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, en contra del aborto (legal en Turquía), y a favor de las familias numerosas. 
Tampoco ser homosexual resulta sencillo en este país. En las grandes ciudades de Turquía como Estambul o Ankara se respira un aire más liberal, pero aunque no existen leyes específicas contra la homosexualidad, los hombres abiertamente homosexuales no son bienvenidos en el ejército, debiendo probar su condición sexual si quieren evitar el servicio militar. Los hospitales militares de Turquía todavía definen la homosexualidad como una enfermedad, ajustándose a un documento de 1968 de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

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