jueves, 19 de julio de 2012

¿EL FUTURO QUE LAS MUJERES QUIEREN?


En el marco de la conferencia Río+20 tuvo lugar a finales del pasado mes de junio la primera cumbre de jefas de Estado convocada por ONU Mujeres, que dirige la ex jefa de Estado chilena Michelle Bachelet. Bajo la consigna “El futuro que las mujeres quieren”, acudieron a esta reunión las presidentas de Brasil, Dilma Rousseff; Costa Rica, Laura Chinchilla; y Lituania, Dalia Grybauskaite; así como las primeras ministras de Jamaica, Portia Simpson-Miller; Australia, Julia Gillard; y Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt. Asimismo, asistieron las ex presidentas de Irlanda, Mary Robinson, y de Finlandia, Tarja Halonen, y las ex primeras ministras Micheline Calmy-Rey, de Suiza, y Helen Clark, de Nueva Zelanda, entre más de un centenar de políticas de unos 90 países. 

Rousseff, en línea con Bachelet, instó a acabar con toda forma de violencia y discriminación de que las mujeres son víctimas, “pero no solamente en los tiempos de guerra”, sino sobre todo en “los tiempos de paz”. También se pronunció a favor de que los Estados garanticen de forma clara a las mujeres el “pleno ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos”, así como el “derecho a la planificación familiar”. 

La jamaicana Simpson-Miller destacó la miseria en que viven millones de mujeres en América Latina y el Caribe, de las que dijo que “muchas no tienen otra opción que lavar la ropa de toda su familia en un río”, tal como hicieron “sus abuelas y probablemente lo harán sus hijas y tal vez sus nietas”. 

El encuentro concluyó con la firma de un documento en el que se expresa que “la igualdad de género es fundamental para un futuro sostenible”, que “no podrá existir sin políticas y compromisos firmes para eliminar las barreras discriminatorias contra las mujeres”. Sin embargo, la alusión a los derechos sexuales y reproductivos, presente en el borrador, fue eliminada del texto definitivo con el fin de alcanzar un consenso y evitar el fracaso de la cumbre. En este punto fue determinante la presión del Vaticano y de los países islámicos. La tibieza del documento negociado fue criticada por Mary Robinson, ex primera ministra de Irlanda y militante feminista, para quien “no debe haber ningún retroceso en materia de derechos, porque los derechos reproductivos son esenciales para las mujeres”. También Tarja Halonen, ex primera ministra de Finlandia, manifestó su frustración por el resultado final del documento.

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