domingo, 16 de septiembre de 2012

PROTEGER A LOS MENORES HIJOS DE PADRES AGRESORES


“Cualquier día del año, a cualquier hora del día o de la noche, más de dos millones de mujeres en la España ‘democrática’ de hoy intentan calmar su ansiedad y serenar su ánimo frente a los riesgos que les representa el acto de romper la convivencia familiar; sobreviven junto a sus hijos las consecuencias imprevisibles de la violencia de género en la variedad y gravedad de destrucción que el fenómeno encierra y cuyo conocimiento es cada vez más de dominio público”. Así comienza el manifiesto que 11 organizaciones de mujeres, entre las que se encuentran la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas y la Federación de Asociaciones de Mujeres Progresistas, han enviado a todos los diputados y senadores reclamando que se adopten una serie de modificaciones legislativas que consideran necesarias para proteger a los menores en los casos de violencia de género. 

En concreto, exigen la modificación del Código Civil para que los condenados por violencia de género pierdan la patria potestad de sus hijos, con el fin de salvaguardar la vida y la integridad moral de los menores. También solicitan que, ante el menor indicio de malos tratos, se retiren o no se concedan, dependiendo del caso, los períodos de convivencia y el régimen de visitas. Asimismo, piden una reforma del Código Penal con el fin de garantizar el cumplimiento íntegro de las penas en los delitos de violencia de género que afecten a las mujeres y a los menores hijos comunes de la pareja. 

Las organizaciones firmantes entienden que el interés primordial de los hijos empieza por salvar su vida cuando ya han nacido, por ello, también reclaman que la custodia compartida se conceda únicamente cuando ambos cónyuges lo soliciten y se acredite que la convivencia previa haya transcurrido sin apreciarse ningún tipo de violencia de género. 

En el manifiesto enviado, las entidades denuncian que “la venganza centrada en los hijos, cualquiera que sea su sexo y edad, es el arma por excelencia del agresor sexista”. Afirman que existe una mentalidad común en este tipo de agresores, que es “la de considerar que ‘su’ mujer y ‘sus’ hijos son objetos de su pertenencia”. “Ante semejante situación, la mujer sabe por propia experiencia lo que es capaz de hacer ese sujeto llamado ‘padre’ bajo la pasión de la venganza”. 

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