lunes, 31 de diciembre de 2012

SALVAD A LAS MUJERES, SALVAD INDIA


Con este grito miles de manifestantes han venido inundando las calles de Nueva Delhi para protestar por la salvaje violación de una estudiante de 23 años que el pasado 16 de diciembre fue brutalmente golpeada y violada cuando viajaba en autobús. Desde entonces se debatía entre la vida y la muerte, fue sometida a tres operaciones en Nueva Delhi y trasladada a un hospital especializado de Singapur, pero los graves daños ocasionados por la agresión determinaron finalmente su fallecimiento en la madrugada del último sábado del año. La policía ha detenido a los seis supuestos autores de la violación, entre los que figura el conductor del autobús, y el Gobierno ha prometido una serie de medidas dirigidas a aumentar la seguridad, como incrementar las patrullas policiales nocturnas y prohibir los autobuses con cristales tintados o con cortinas. Pero la indignación ciudadana es muy grande y se ha llegado a demandar la pena de muerte para los criminales.
La India es uno de los países más peligrosos del mundo para nacer mujer. Aborto selectivo, bodas infantiles, discriminación social, sumisión al hombre… la mujer es vista como un bien económico y está sometida primero a las decisiones de los padres, y después a las de la familia del marido. En un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas en 2010, casi el 85 por ciento de las mujeres de la capital afirmaban sentirse inseguras y temer por ser objeto de acoso sexual. “Las mujeres se sienten más vulnerables cuando viajan en autobús, esperan en la parada, caminan por las calles y recorren mercados”, indicaba la investigación. La Oficina Nacional de Registro de Crímenes reveló en 2011 que cada 20 minutos una mujer es violada en la India, pero que en sólo uno de cada cuatro casos el violador es condenado. Según los analistas, ello es debido a la inmensa corrupción existente en el cuerpo policial.
La oleada de indignación que ha sacudido la capital india protestando por el último y grave suceso ha ocasionado numerosos incidentes en los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. El primer ministro indio, Manmohan Singh, afirmó en relación a esos disturbios que "es genuina y justificada la rabia y la angustia mostrada” por los ciudadanos contra la violación, pero que la violencia no ayudará a solucionar nada. Tras el fallecimiento de la joven se han anunciado nuevas manifestaciones de protesta que se suman a las que se suceden a diario, así como la suspensión de celebraciones festivas por el fin de año.

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