sábado, 12 de enero de 2013

EL OBISPO Y EL GÉNERO


El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, comenzó el año nuevo levantando polémica al referirse, en su habitual pastoral de los jueves, a la ideología de género como determinante de la ruptura de la familia. Criticó el hecho de que el sexo ya no sea un dato originario de la naturaleza que deba ser aceptado por el hombre, sino un papel social que se decide autónomamente. “Lo que vale es lo que el sujeto decida. Si quiere ser varón, puede serlo, aunque haya nacido mujer. Y si quiere ser mujer puede serlo, aunque haya nacido varón. No se nace, se hace. Al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos, escolares, etc. que tratan de hacer tragar esta ideología a todo el mundo, haciendo un daño tremendo en la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes”.
En la misiva también atacaba al feminismo radical, considerando que la libre elección de la propia sexualidad constituye un ataque contra la familia tradicional, única que responde al plan de Dios y en la que ha de residir el futuro de la humanidad bajo su punto de vista.
Las palabras del obispo removieron los ánimos de muchos que no dudaron en inundar las redes sociales e internet con sus mensajes, tanto de apoyo como de rechazo. Entre estos últimos cabe citar el Área de Libertad de Expresión Afectivo-Sexual (Aleas) de Izquierda Unida, que anunció la puesta en marcha de una campaña en las redes sociales para reclamar la dimisión del obispo. La Agrupación respeta la interpretación y defensa de la familia católica que hace dicha comunidad, pero también exige que, en libertad, evite imponer al resto de la sociedad las formas de entender la familia y el matrimonio.
En el lado opuesto, la plataforma en defensa de la libertad religiosa MásLibres ha iniciado en internet una campaña de apoyo a monseñor Fernández, ante "el acoso y el menosprecio" que, a su juicio, sufre por parte del portavoz de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez, quien se refirió al obispo como un "representante genuino del fanatismo religioso” en un artículo publicado bajo el título “Un bozal para monseñor”. El portavoz del Gobierno andaluz reconoció posteriormente que se "excedió" al pedir un bozal por tratarse de una metáfora desafortunada, pero ha insistido en rechazar las críticas a la igualdad que se desprenden de las palabras del obispo de Córdoba. A su juicio, esta rectificación debería "permitir entablar un debate sereno y argumentado sobre la ideología de género y el reconocimiento de otras formas de familia distintas a las que predica la Iglesia católica”.

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