jueves, 18 de abril de 2013

MODELOS ¿DE QUÉ?


Kirstie Clements, editora durante 13 años de la publicación “Vogue Australia”, asegura en el libro que ha publicado recientemente en aquel país, bajo el título “The Vogue Factor”, que las modelos están obsesionadas con mantener una figura delgada y para ello no dudan en seguir estrictas dietas y comportamientos anómalos como el de llegar a comer pañuelos de papel para engañar la sensación de hambre. No es la primera vez que se denuncia la presión que la industria de la moda ejerce sobre las modelos, pero los ejemplos que describe Clemens son tan excesivos como el de la maniquí que estuvo tres días sin alimentarse mientras duró la sesión fotográfica que protagonizaba. También hace referencia en su libro al “delgado tipo” de París al que debe aspirar toda modelo australiana que pretenda triunfar en las pasarelas extranjeras. 

Tras la repercusión del contenido de la publicación, Clements ha negado que su escritura responda a motivos de venganza (fue despedida de Vogue en 2012), y ha defendido el papel que toda la industria tiene como responsable de promover una imagen corporal sana. No obstante, también ha reconocido su falta de intervención en este sentido durante sus años de directora. 

El escándalo suscitado por las declaraciones vertidas en el libro de Clements ha llevado a Vogue Reino Unido a firmar un código de conducta compuesto por diez puntos, por el que se compromete a respetar, salvaguardar y velar por el bienestar de sus modelos. De este modo, Vogue respetará unas jornadas laborales máximas de 10 horas diarias, de lunes a domingo, suministrará a sus modelos comida y bebida, y les facilitará el desplazamiento al centro de trabajo, entre otras cuestiones, aparentemente básicas, pero que según ha denunciado el sindicato de artistas británico Equity, no son afrontadas correctamente.

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