viernes, 19 de abril de 2013

PERMISO LEGAL PARA LA SUCCIÓN ORAL DIRECTA


Los rabinos ultra ortodoxos de Nueva York han ganado la batalla legal que les permite seguir practicando el ritual metzitzah b’peh a los bebés tras la circuncisión, tradición ésta que significa el acuerdo eterno entre Dios y Abraham y que les es realizada a los varones judíos a los ocho días de nacer, según establece su libro sagrado. El ritual cuestionado consiste en que el mohel, una vez cortado parte del prepucio del pene, coloca su boca brevemente en la herida de circuncisión y extrae sangre de la incisión. La práctica es objeto de quejas y denuncias por considerarse antihigiénica y por facilitar la transmisión de enfermedades como el herpes simple tipo 1, además de por motivos morales. Los rabinos la defendían por tratarse de una práctica milenaria amparada en la libertad de culto imperante en Estados Unidos. El pasado 6 de junio de 2012, el comisionado del Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York, Dr. Thomas Farley, emitió una declaración solicitando encarecidamente que la succión oral directa no se realizase durante el ritual judío de la circuncisión. Según los datos facilitados en el comunicado de prensa, entre los miles de bebés sometidos al procedimiento entre los años 2000 y 2011, figuran 11 casos de infección por herpes y dos fallecimientos. “Los padres que estén considerando el ritual judío de circuncisión necesitan saber que la circuncisión solo debe ser realizada bajo condiciones estériles, como cualquier otro procedimiento que origina una incisión abierta, ya sea mediante mohelim o un profesional médico”, insistía el Dr. Farley tras asegurar que “No hay una forma segura de realizar la succión oral en cualquier herida abierta en un recién nacido”. 

En el mismo comunicado se recordaba que algunas autoridades religiosas aprueban las alternativas para la succión oral directa que evitan el contacto directo entre la boca del mohel y la herida abierta del pene circuncidado de un bebé, como succionar sangre de la herida de la circuncisión con un tubo de ensayo esterilizado, o utilizando una esponja o gasa esterilizada para limpiar la sangre. 

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