lunes, 10 de junio de 2013

MÁS CERCA DE UN ANTICONCEPTIVO MASCULINO REVERSIBLE NO HORMONAL


Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encabezados por Alberto Darszon Israel, están desarrollando un método anticonceptivo masculino a partir de la identificación de los canales iónicos responsables de la movilidad de los espermatozoides. “Estos canales le ayudan al espermatozoide a nadar, sin estos canales no se puede mover de manera correcta, entonces si nosotros los podemos bloquear de forma específica inhibiríamos su función”, ha explicado Claudia Treviño, integrante del equipo investigador. Los experimentos realizados en ratones han permitido concluir que los individuos carentes de dichos canales son infértiles, por lo que se albergan esperanzas de hallar pronto un anticonceptivo no hormonal para hombres, reversible y sin efectos secundarios. Para Darszon Israel “es asombroso que hasta ahora la sociedad haya favorecido que los efectos secundarios y la responsabilidad del control de la natalidad recaigan sólo en la mujer, un claro signo de discriminación de género”. Los canales iónicos CatSper (de calcio) y Slo3 (de potasio), exclusivos de los espermatozoides, son necesarios en la regulación de su movilidad y de su trayecto hacia el óvulo femenino, así como en su fecundación. El equipo de científicos trabaja en la búsqueda de moléculas específicas que bloqueen la acción de ambos canales, una búsqueda que se ha iniciado en el Instituto de Biotecnología de la UNAM con venenos de alacrán, araña y serpiente. También se intentarán encontrar en una farmacoteca internacional de acceso público, en donde hay miles de moléculas pre-aprobadas para uso humano. Para acelerar este trabajo y analizar miles de muestras al día, la UNAM se ha asociado con el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), el Gobierno del Distrito Federal y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). 

Aunque se encuentre pronto la forma de bloquear los canales del espermatozoide, transcurrirá un tiempo hasta que el resultado pueda llegar al mercado, ya que primero debe verificarse que el elemento de bloqueo no sea tóxico, debe existir un proceso de experimentación en células humanas en cultivo, y, finalmente, debe probarse en humanos.

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