jueves, 26 de septiembre de 2013

PORNOGRAFÍA MORALMENTE ACEPTABLE


El hecho de que cada vez más jóvenes, incluso niños y adolescentes, tengan acceso al material sexualmente explícito que circula por Internet ha sido frecuentemente objeto de estudio con el fin de obtener una conclusión sobre sus posibles efectos negativos en las nuevas generaciones. Lo que sí parece claro es que la generalización en el uso de Internet y la expansión de la pornografía en la red ha influido en la educación sexual de los más jóvenes, hasta el punto de que la llamada "generación youporn" inspira estrategias comerciales adaptadas al nuevo estilo de vida que la define. El mundo de la moda y el del espectáculo han sido los primeros en aprovechar el nuevo lenguaje para vender sus productos, pero no han sido los únicos, y son muchos los ámbitos culturales impregnados de estos códigos sexuales. La denominada literatura erótica se ha popularizado, ampliándose la temática y destinatarios del género, al igual que aumenta el número de tiendas que venden juguetes para adultos. Para el conocido filósofo Alain de Botton, "la pornografía nos obliga a dejar de lado nuestra ética, nuestro sentido estético y nuestra inteligencia para contemplarla", obligándonos a escoger entre valores pornográficos (explotación, humillación, suciedad) y los valores que defendemos durante el resto del día, y que responden a nuestra verdadera sensibilidad. La convicción de que todos necesitamos consejo, consuelo y dirección le llevó a fundar The School of Life (Escuela de vida), y desde estas aulas de la autoayuda se propone mostrar contenidos explícitamente sexuales pero moralmente aceptables, para que "la virtud triunfe sobre la suciedad". En palabras de este filósofo y escritor, "lo ideal sería que la pornografía excitara nuestra lujuria en un contexto que mostrara aspectos elevados de nuestra naturaleza humana. Escenarios donde la gente fuera ingeniosa, mostrara bondad, trabajara duro o fuera inteligente, para que nuestra excitación sexual pueda servirnos para reforzar estos otros elementos de una buena vida”.

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