martes, 15 de octubre de 2013

LA AVERSIÓN SEXUAL EXISTE En SEXPOL ofrecemos tratamiento y ayuda para este tipo de complicaciones sexuales


 
El rechazo intenso, persistente y recurrente de todo contacto sexual constituye una forma extrema de trastorno sexual que se conoce como aversión sexual, y en cualquiera de sus circunstancias provoca un acusado malestar, dificultando las relaciones de pareja. Se estima que la padecen un 10% de los hombres y entre un 30% y un 50% de las mujeres, y puede resolverse con la adecuada terapia conductual o grupal dirigida por un especialista.

Las personas afectadas por la aversión sexual evitan el encuentro sexual, y no es raro que se hallen sumidas en el aislamiento y la depresión. Como cualquier otra fobia, este trastorno produce síntomas físicos (sudoración, palpitaciones, naúseas, mareos e incluso asco), y genera en los pacientes ansiedad, miedo y disgusto en relación con las situaciones sexuales. La intensidad de la reacción del individuo frente al estímulo que le genera aversión puede ir desde una ansiedad moderada y una ausencia de placer, hasta un malestar psicológico extremo.

Este trastorno puede tener muy diversas causas (trauma sexual, ambiente familiar represivo, una experiencia sexual dolorosa, expectativas irreales en relación con la pareja, sentimientos de culpa...), y puede experimentarse de forma generalizada o solo hacia determinadas parejas o circunstancias.

Los criterios para diagnosticar a una persona con esta alteración son los siguientes: el paciente evita todo contacto genital con su pareja, sufre sentimientos negativos acerca de ese contacto o de su posibilidad, la aversión dificulta seriamente su vida cotidiana o la de su pareja, y no existen causas físicas subyacentes. Es importante saber que este problema puede resolverse, y que el sexólogo es la persona correcta que puede acompañar a cada persona para encontrar su propio camino de expresión sexual.

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