viernes, 29 de noviembre de 2013

SIN COMUNICACIÓN NO HAY SATISFACCIÓN La importancia de que la mujer active el cambio


Muchas mujeres no pueden o no se atreven a explicar a sus parejas los cambios que permitirían que el encuentro sexual fuera más satisfactorio. El problema de la incomunicación impide modificaciones saludables en la cama, atrapando a muchas parejas heterosexuales en una rutina cuyo objetivo es la penetración, o bien generando conductas evasivas que ocultan el profundo malestar que ocasionan las relaciones sexuales. El peso de los roles de género que tradicionalmente se asignan a cada miembro de la pareja es muy grande, pero puede aliviarse hablando con el otro. La presión “por cumplir” adecuadamente puede llevar al hombre a disfunciones sexuales de origen psicológico, mientras que la mujer “pasiva” e insatisfecha calla y espera que las cosas cambien por sí solas. 

El cuerpo femenino habla ante la ausencia de palabras: falta de lubricación, falta de orgasmo, vaginismo, dolor durante el coito. Los síntomas suelen ir acompañados de autoreproches por no poder o no saber cómo activar el cambio que permitiría escapar de la insatisfacción y el malestar que ésta conlleva. Se supone que el hombre sabe lo que tiene que hacer, y cualquier sugerencia podría ser tomada de forma negativa. 

Es preciso que las mujeres salgan del rol pasivo que durante siglos las encorseta. Solo de este modo, tomando conciencia de la importancia de su propia sexualidad, hablando, guiando a su pareja, proponiendo nuevos juegos o lugares, en definitiva, actuando, la mujer podrá iniciar el cambio necesario para vivir una sexualidad más plena junto a su pareja. Nunca es tarde para dejar de lado las excusas y atreverse a romper el muro de la incomunicación; salir de un cuerpo y una mente pasivas permitirá que cambie la relación posibilitando también al hombre salir del papel activo que la tradición le impone y exige.

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