miércoles, 12 de febrero de 2014

LA POSICIÓN SOCIOECONÓMICA DETERMINA LA SALUD SEXUAL

 
La población adulta joven española goza en términos generales de una buena salud sexual, si hacemos caso al análisis que la Agencia de Salud Pública de Barcelona ha efectuado sobre la primera Encuesta Nacional de Salud Sexual de España, realizada en 2009 por el Centro de Investigaciones Sociológicas. Aunque entonces ya se detectaron desigualdades socioeconómicas y de género, que han quedado ahora corroboradas al ponerse de manifiesto que una mayor capacidad para desarrollar la sexualidad de una manera satisfactoria, y un mayor control sobre el uso de anticonceptivos, van de la mano de una mejor posición socioeconómica. Por el contrario, las personas con menos recursos tienden a tener unas relaciones sexuales menos satisfactorias y menos seguras, y, además, experimentan más episodios de abuso sexual. Si se analizan los datos desde la perspectiva de género, se observa que las mujeres declaran sufrir más experiencias abusivas que los hombres, y menor satisfacción en su primer encuentro sexual.
Los derechos sexuales y reproductivos no pueden venir determinados por la capacidad adquisitiva y/o por el género. La desigualdad socioeconómica genera diferencias en la salud sexual, entendida como un estado de bienestar en el que participan los diferentes aspectos relacionados con la sexualidad. Para superar estos desajustes es importante avanzar en la implementación de políticas que reduzcan estas desigualdades y aseguren un nivel de salud sexual similar para todas las capas de la población.

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