martes, 8 de abril de 2014

LA MARCHA DE LAS PUTAS



Hace poco más de una semana, el 29 de marzo, se produjo por tercer año la llamada Marcha de las Putas en Quito, Ecuador, donde se reunieron más de 1500 personas. Se trata de una jornada feminista en un país donde Seis de cada diez ecuatorianas han sufrido algún tipo de violencia machista y una de cada cuatro ha sido víctima de agresión sexual, según el Instituto de Estadísticas y Censos. Según datos de la Fiscalía: hay un promedio anual de 200 casos de mujeres asesinadas y casi el 70% son producto de los llamados conflictos pasionales. El delito de femicidio, como tal, apenas fue incluido en el nuevo Código Penal que se aprobó el año pasado y es sancionado con penas de 22 a 26 años de cárcel. 

Este movimiento se produjo en un principio como respuesta por la indignación del mundo ante el comentario machista del policía canadiense Michael Sanguinetti: “Las mujeres deben evitar vestirse como putas, para no ser víctimas de la violencia sexual”.

En el Manifiesto, de seis puntos, se indica el por qué de la marcha: “se hace frente a la mediación del placer femenino, y porque Puta significa muchas veces la que goza, nos nombramos positivamente putas” se lee en el punto cuatro.

Durante la marcha se pudieron ver carteles como: “mi cuerpo, mi decisión”, o “ no soy perro, no me silbes”.

En esta marcha también se implican grupos de transexuales y gais, lo que indica el carácter amplio de su petición. “Para nosotros siempre ha sido importante el tema de la igualdad, no es solo un tema de mujeres, es un tema que cruza a todos por igual, no importa el cuerpo en sí, sino las relaciones de poder que se ejercen sobre ese cuerpo. El feminismo no es lo contrario del machismo, es una filosofía de vida que busca la igualdad entre las mujeres y los hombres de la diversidad”.

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