martes, 8 de abril de 2014

SOMOS LO QUE LEEMOS DEPENDENCIA, CUENTOS... Y 50 SOMBRAS




Mada Alderete 
Periodista, Educadora, Terapeuta Sexual

La V de G está basada en una paradoja: la mayoría de las agresiones puntuales las producen extraños, pero la mayoría de maltratos suceden en el entorno cercano afectivo. Es sobre todo esta paradoja lo que hace de la V de G una cuestión tan compleja, sutil, llena de dificultades de percepción y de matices. Y es parte de la solución, poder debatir, argumentar, contra argumentar y seguir destripando este tema, que no es un tema, es un problema que tiñe de negro las relaciones de pareja, la vida de muchas menores y la de muchas mujeres.

Una de las cuestiones que se debaten en el binomio DEPENDENCIA VIOLENCIA DE GÉNERO es si las mujeres víctimas de V de G son dependientes antes de la relación, antes de sufrir violencia, o si la dificultad para salir del maltrato es posterior, fruto del deterioro que ocasiona. Ni siquiera todos los profesionales están de acuerdo en esta cuestión. Pero este matiz es muy importante en el análisis de la situación. Algunas personas y también profesionales tienden a pensar que solo las mujeres con unas determinadas características, con una... “tara” de fábrica van a caer en relaciones de dependencia. En este caso se pone el acento en las características individuales de la víctima, incluso se habla de los trastornos de personalidad que pueda padecer y se habla de que es, a priori, una persona dependiente, una dependiente emocional.

Otros profesionales piensan que cualquier mujer, en una sociedad patriarcal, puede topar con un hombre machista que quiere ejercer su poder sobre ella y que es el maltrato el que provoca la dificultad para “escapar”...

La tesis “ambientalista” recoge de forma más explícita la cuestión del género. Todos y todas nos alimentamos de las mismas fuentes y nos educamos con los mismos mitos que impregnan el ambiente, ya que están ahí, por todas partes. Y aunque lo tengamos muy trabajado, es fácil caer en alguno.

También las profesionales podemos sentir miedo, inquietud. Si pensamos que ellas son diferentes, eso nos tranquiliza, pero si cualquier mujer puede ser una mujer maltratada eso significa que TU... y TU y YO... cualquiera de nosotras puede serlo. Y claro, nos tranquiliza más estar al otro lado de la raya y pensar que “eso nunca me pasará a mí”.

La  dependencia,  como  otros  conceptos  relacionados con la salud mental, también tiene un componente social. Tiene que ver con lo que es normal en un momento dado en un entorno determinado. La dependencia es “relativa” y lo que puede ser “dependencia normal” en un momento o país, puede ser “dependencia enfermiza” en otro. Por ejemplo, hasta hace solo unos años, la mujer que aguantaba y se “quedaba”, hacía “lo que había que hacer, lo normal” y en la actualidad se la estigmatiza y culpabiliza.

En palabras de Félix López, somos una especie programada para el contacto y la vinculación y es humano sentir que “necesitamos” a las personas cercanas y queridas. Acaso no somos todas las personas, de alguna manera, dependientes de las personas a las que queremos?

El tema de la dependencia es confuso, se entremezclan los asuntos, porque en algunos aspectos, la sociedad nos construye de una determinada manera, con unas pautas y luego nos reprocha haber aprendido la lección, nos llama locas, dependientes y nos convertimos en “las mujeres que amaban demasiado”. Es una trampa, un cautiverio (Marcela Lagarde) si no cumples el mandato eres “mala”, por no querer suficiente y si lo cumples eres “tonta”, por querer demasiado y ser egoísta. Por eso es muy habitual que las mujeres se sientan culpables. No es para menos.

En el amor, la etapa de cortejo es especialmente vulnerable, con todos los sentidos abiertos, la pasión, las emociones a flor de piel. En general el amor siempre es un riesgo y conlleva poder sobre la persona con la que nos vinculamos, con la que compartimos intimidad, debilidades, secretos, miedos, nos convertimos en un punto de referencia muy intenso. Si lo convertimos en positivo, esa intimidad nos llevará a un crecimiento individual y de pareja. Pero esa misma intimidad utilizada en negativo generará maltrato y daño en quien lo recibe, quizás dependencia. .

Por lo tanto, la clave, al menos una de ellas, está en el amor, en la idea preconcebida y fantaseada de pareja... veamos solamente unas pinceladas...

APRENDEMOS QUE EL AMOR ES UNICO Y ETERNO,  la pareja dura toda la vida, pase lo que pase, porque solo podemos amar a una persona, en caso contrario es un fracaso, no nos hemos esforzado lo suficiente. “La dependencia del esfuerzo”.

APRENDEMOS QUE EL AMOR “VERDADERO” ES PODEROSO, el amor “verdadero” puede con todo, lo cambia todo, en caso contrario es que no hemos amado lo suficiente.

APRENDEMOS QUE TENER PAREJA ES EL OBJETIVO VITAL. Tan vital que está por encima de la calidad del vínculo. Es mejor tener una “mala pareja”, un vínculo negativo, que estar sola...

Y dónde aprendemos esto? En realidad, hay muchas maneras de aprender y no todas pasan por los planes de estudio...

Hablemos un poco de la educación incidental. Hace referencia a todo aquello que aprendemos de manera no formal, jugando, sin darnos cuenta, es como aprendemos a socializarnos, a comportarnos... esta educación tiene un impacto enorme, precisamente porque no somos conscientes de que lo estamos interiorizando y de que nos está modelando, construyendo. Es lo que en lenguaje coloquial se llama “lo que mamamos”. Y la parte más importante de este modelaje es cómo aprendemos a vincularnos en las relaciones afectivas, porque hay dos “subculturas de género” (Fina Sanz) y hombres y mujeres aprendemos a amar (y a amarnos) de maneras diferentes.

En este tipo de educación incidental, los maestros y maestras son:

los modelos masculinos y femeninos de la familia, la escuela...

los juguetes, los juegos...

las canciones

los medios de comunicación, la publicidad, las revistas...

los videojuegos, que no nos confunda la modernidad tecnológica, la mayoría son sexistas, pensados para el imaginario tradicional masculino
y por supuesto, las historias, los cuentos, la literatura... Pensando en lo que leemos quiero recordar el famoso libro “50 sombras de Grey”,tan debatido y controvertido...

Me llama la atención la cantidad de libros que se han vendido, la cantidad de mujeres y hombres que le han dado una interpretación de historia de amor excitante, de historia “feminista” incluso, las distintas visiones que en distintos colectivos ha ocasionado el libro. Un libro que a nivel literario no vale nada, pero que ha triunfado.

La literatura, además de algo maravilloso, ha sido históricamente una de las transmisoras de la ideología patriarcal para naturalizar una imagen de las mujeres como el sexo sometido. El discurso literario es un discurso social que, por una parte, recoge la realidad social existente y por otro la afianza reforzando la ideología predominante. O sea, leemos lo que deseamos y al leerlo lo afianzamos, lo hacemos más fuerte.

En general los arquetipos, estereotipos, literarios son una  fuente muy valiosa para el análisis social del momento, porque nos da una información de la visión que tiene la sociedad, en este caso de los roles de género. Esto me parece apasionante porque hay una retroalimentación continua entre los personajes y la sociedad. Tienen éxito aquellos personajes que reflejan una realidad y/o el deseo o la añoranza de una realidad y a la vez, se alimentan de ella y a la vez al volverse a interiorizar, en la lectura o visionado de los mismos seguimos manteniendo ese mismo patrón.

Se quedan ahí, en la memoria colectiva, reflejan los códigos de conducta, lo que está bien y lo que está mal... Algunos de los cuentos de hadas nacieron como enseñanzas para educar a las niñas nobles.

El tipo de amor que se cuenta en los cuentos, en las telenovelas, es el caldo de cultivo de la VG.

Podemos encontrar cientos de ejemplos... Shakespeare escribió “La fierecilla domada”, por favor, si no recordáis el tema revisadlo. Y hoy leemos “Las 50 Sombras de Grey”, una trilogía que es una novela rosa más, un cuento de hadas más,  erótico y sadomaso, pero un cuento tradicional, como tantas otras historias y nada original en sus personajes.

Anastasia es un personaje de cuento moderno. Es virgen, inexperta, representa la pureza, la virginidad, la inocencia... no ha tenido relaciones de pareja, espera al amor de su vida. Es extraño, en un mundo cada vez más sexualizado, esa importancia de las mujeres NO sexualizadas.

Pero Anastasia, un personaje de cuento, pero de este siglo, también es culta, trabajadora, emancipada de su familia, con una vida organizada, libre y preparada.

¿Es dependiente o es independiente?

Le atrae un hombre al que considera superior. Cristian es el príncipe de los cuentos o de las novelas románticas, el que controla la situación, el que maneja dinero, es decir poder y el que controla el sexo, lo que perpetúa el rol tradicional de hombre experto y mujer no dueña de su deseo ni de su placer.

Las mujeres recibimos constantemente estos mensajes contradictorios, debemos cumplir con exigencias estrictas sobre nuestra seducción y nuestro físico, somos utilizadas como seres sexuales pero a la vez, se mantiene el arquetipo de dulce, virgen, inexperta como el deseable desde esta moral contradictoria, no muy diferente de la época de nuestras abuelas.

Representación de La fierecilla domada / William Shakespeare

Veamos algunas conductas favorecedoras del maltrato que han sido reforzadas en los estereotipos o arquetipos tradicionales:

·         No debemos salirnos del camino, debemos ser buenas o tendremos un castigo. (Caperucita y Anastasia...)

·         No necesitamos saber nada, solo esperar que un hombre nos despierte a la sexualidad y al placer (Bella durmiente, Blancanieves y Anastasia)

·         Lo mejor es enamorarte e idealizar a un desconocido que ves un momento de lejos (La Sirenita, Bella Durmiente...)

 ·         Cualquiera puede besarte sin conocerte y sin tu permiso, incluso estando dormida o atragantada con una manzana (Bella Durmiente, Blancanieves...)

·         Hacernos las tontas para que ellos se sientan más importantes... Volvernos feas para ser como el ser que amo (Fiona)

·         Si un hombre te secuestra o te acosa, es el amor de tu vida, debemos acostumbrarnos a alternar el rechazo y la cercanía (Bella y Anastasia)

·         Podemos cambiarle, curarle de su dolor interior, aunque para eso tengamos que valorar más sus emociones que las nuestras... (Bella, Anastasia...)

·         Está bien que nos mientan y embauquen “Ven princesa y déjate llevar a un mundo ideal” “ Confías en mí?”) (Jasmin...)

·         El aislamiento y el dolor harán que nos rescaten (Rapuntzel, Cenicienta, Anastasia)Siempre vamos a necesitar de alguien para salvarnos
·         (príncipes, hadas...) solas no podemos...

·         La entrega de algo personal e importante, la merma de la libertad personal (La sirenita, Anastasia)

·         Los príncipes se enamoran solo con una mirada de las protagonistas, por la inocencia, la pureza, la dulzura, la sumisión, la belleza, la juventud... no tenemos ni que decir una palabra!!! (todas)

·         Las mujeres son enemigas entre ellas (hermanastras, madrastras, brujas... Se intenta una separación entre las protagonistas y las otras mujeres.

·         El matrimonio es el premio a la generosidad, el sufrimiento y la entrega, es el fin de las chicas buenas, el único fin posible, el final feliz (todas)

En resumen... si le quieres gustar... calladita y quieta estás más guapa...

Los cuentos son solo un ejemplo de toda esa educación no consciente que recibimos en la vida. Aunque también he de decir que las feministas hemos leído los cuentos de hadas... y aquí estamos, un poco tocadas, pero con bastante conciencia...

El libro de las 50 Sombras, contra lo que pudiera parecer NO es un libro moderno, el hecho de que incluya sexo explícito NO lo hace moderno. Pero millones de mujeres han leído y disfrutado este libro, lo han regalado, lo han prestado, comentado y compartido, lo hemos convertido en protagonista de debates, jornadas y de decenas de artículos.

Y eso solo significa una cosa, que seguimos fantaseando sobre un pasado irreal y que los roles tradicionales continúan profundamente arraigados en la sociedad, en nuestras tripas.

Y significa que los avances en igualdad son todavía muy frágiles. No demos nada por hecho, ninguna conquista de derechos está terminada. Tengamos cuidado...



Aprender de otras fuentes, conocerse, aceptarse, quererse, cuidarse... es necesario para ejercer más fuerza de la que la presión social ejerce sobre nosotras...


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