jueves, 12 de marzo de 2015

LA EMPECINADA GRIETA SEXUAL DEL INFORME PISA


Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que 222 millones de mujeres en los países en desarrollo no desean tener hijos ahora, pero carecen de los medios para evitar la concepción. Proporcionarles acceso a la anticoncepción las ayudaría a planificar sus vidas como lo desean, debilitaría la demanda de abortos, reduciría las muertes relacionadas con la maternidad, daría a los niños una mejor situación inicial en sus vidas, y ayudaría a reducir el crecimiento de la población y de las emisiones de gases de efecto invernadero, beneficiándonos así a todos.

¿Quién podría oponerse a una propuesta donde tan obviamente todos ganamos? Los únicos negativistas, podemos sospechar, son aquellos atrapados en una ideología religiosa que buscan imponer a otros sin importar cuáles serán las consecuencias para las mujeres, los niños y el resto del mundo en la actualidad y por los siglos de los siglos.

Una vez más los estudios sobre educación realizados por la OCDE sacan a relucir un dato que se ha venido repitiendo con constancia en los últimos años: la existencia de una grieta entre los sexos en el ámbito educativo.
No supone ninguna novedad. Sabemos desde hace años que el chico tipo está un año y medio por detrás de la chica tipo en lo que se refiere a leer y escribir; está menos comprometido en el colegio; su comportamiento es peor y es más improbable que acabe realizando estudios universitarios. Los chicos presentan tasas de fracaso escolar más elevadas que las chicas en todos los tramos educativos, especialmente si nos referimos a centros públicos. Todo parece indicar que el actual sistema de educación pública mixta se ha convertido en el lugar más contraproducente de la tierra para los chicos.
En relación con las niñas también es sobradamente conocido que su autoestima baja considerablemente en la adolescencia y que siguen por detrás de los varones en las materias relativas a matemáticas, tecnología, informática y ciencias. Las denominadas en inglés STEM (Science, Tecnologies, Engineering and Maths). En España, actualmente, el número de chicos titulados en estas materias duplica al de mujeres. Como muestran los datos del Instituto Nacional de Estadística, la opción científico-técnica es la más elegida por los hombres y la de ciencias sociales por las mujeres. En la Universidad Carlos III en el curso 2013/14, las alumnas de nuevo ingreso suponían un 22,50% en la Escuela Politécnica, mientras que en algunos Grados de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas representaban un 50% o un 60%.
Estos datos son sobradamente conocidos desde hace tiempo y confirmados a diario por los profesionales de la educación. Sin embargo, como ya señaló en 2011 el Consejo Escolar del Estado, es sorprendente que este problema, de dominio público, no haya producido alarma social ni reacción alguna en la comunidad educativa.
Los niños y niñas que han ido a colegios diferenciados tienden a inclinarse por estudios que tradicionalmente han pertenecido al sexo opuesto

En esta ocasión, la novedad del informe sobre igualdad de género en la educación de la OCDE radica en que por vez primera alude a la educación diferenciada (single-sex education) como posible herramienta para solucionar los estereotipos sexuales que aún existen en las escuelas. En concreto afirma que: “Las chicas en colegios separados por sexo obtienen mejores resultados en matemáticas y son más proclives a asumir riesgos en sus tareas escolares”.
Y es que son muchas las investigaciones rigurosas y objetivas que señalan que los niños y niñas que han ido a colegios diferenciados tienden en mayor medida a inclinarse por estudios y asignaturas que tradicionalmente han pertenecido al sexo opuesto y se hallan menos influenciados por los roles típicos tradicionales. Los chicos de centros diferenciados que se interesan por materias como arte, música o teatro son el doble comparados con los que atienden a centros mixtos, mientras que las niñas en los centros de educación diferenciada se muestran más positivas sobre sus propias habilidades y el control sobre su vida, además de tener expectativas más elevadas sobre su futuro.
En esta línea, la investigación desarrollada en la Universidad de California (UCLA) por  la Dra. Sax y sus colegas en el 2009, muestra cómo en matemáticas el 47% de las niñas de colegios diferenciados se sienten bien preparadas para acceder en la universidad a carreras relacionadas con matemáticas y ciencias en general, comparadas con el 36,6% de las chicas de colegios mixtos. Las chicas de colegios diferenciados consideran tres veces más la posibilidad de hacer una carrera de ingeniería que sus homólogas de colegios mixtos. Esto es un 4,4% frente a un 1,4%. Una diferencia similar existe en cuanto a sus habilidades informáticas, con un 35,8% en las niñas de colegios diferenciados frente a un 25,9% en las de colegios mixtos. Y desde el punto de vista intelectual, el 60% de las niñas de colegios femeninos muestran una clara confianza en sí mismas con elevadas expectativas, comparado con el 54% de las niñas de colegios mixtos.
Por su parte, el British Educational Research Journal establece que el 80% de las chicas tienen mayor autoestima y expectativas más altas en clases exclusivamente femeninas y el 65% considera que progresa más en matemáticas.
La feminista y pedagoga de la Universidad de Kiel Lore Hoffmann reconoce que, con la atención a las especificidades femeninas en las escuelas, se consigue que las chicas se interesen mucho más por las “típicas asignaturas de chicos, como la Informática, Química o Matemáticas, al estar orientadas según sus necesidades”. También Cussó, en su trabajo sobre Tecnología y género, propone clases separadas por sexos como práctica favorecedora del acceso de las chicas a las carreras técnicas.

Una vez más los estudios sobre educación realizados por la OCDE sacan a relucir un dato que se ha venido repitiendo con constancia en los últimos años: la existencia de una grieta entre los sexos en el ámbito educativo.
No supone ninguna novedad. Sabemos desde hace años que el chico tipo está un año y medio por detrás de la chica tipo en lo que se refiere a leer y escribir; está menos comprometido en el colegio; su comportamiento es peor y es más improbable que acabe realizando estudios universitarios. Los chicos presentan tasas de fracaso escolar más elevadas que las chicas en todos los tramos educativos, especialmente si nos referimos a centros públicos. Todo parece indicar que el actual sistema de educación pública mixta se ha convertido en el lugar más contraproducente de la tierra para los chicos.
En relación con las niñas también es sobradamente conocido que su autoestima baja considerablemente en la adolescencia y que siguen por detrás de los varones en las materias relativas a matemáticas, tecnología, informática y ciencias. Las denominadas en inglés STEM (Science, Tecnologies, Engineering and Maths). En España, actualmente, el número de chicos titulados en estas materias duplica al de mujeres. Como muestran los datos del Instituto Nacional de Estadística, la opción científico-técnica es la más elegida por los hombres y la de ciencias sociales por las mujeres. En la Universidad Carlos III en el curso 2013/14, las alumnas de nuevo ingreso suponían un 22,50% en la Escuela Politécnica, mientras que en algunos Grados de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas representaban un 50% o un 60%.
Estos datos son sobradamente conocidos desde hace tiempo y confirmados a diario por los profesionales de la educación. Sin embargo, como ya señaló en 2011 el Consejo Escolar del Estado, es sorprendente que este problema, de dominio público, no haya producido alarma social ni reacción alguna en la comunidad educativa.
Los niños y niñas que han ido a colegios diferenciados tienden a inclinarse por estudios que tradicionalmente han pertenecido al sexo opuesto

En esta ocasión, la novedad del informe sobre igualdad de género en la educación de la OCDE radica en que por vez primera alude a la educación diferenciada (single-sex education) como posible herramienta para solucionar los estereotipos sexuales que aún existen en las escuelas. En concreto afirma que: “Las chicas en colegios separados por sexo obtienen mejores resultados en matemáticas y son más proclives a asumir riesgos en sus tareas escolares”.
Y es que son muchas las investigaciones rigurosas y objetivas que señalan que los niños y niñas que han ido a colegios diferenciados tienden en mayor medida a inclinarse por estudios y asignaturas que tradicionalmente han pertenecido al sexo opuesto y se hallan menos influenciados por los roles típicos tradicionales. Los chicos de centros diferenciados que se interesan por materias como arte, música o teatro son el doble comparados con los que atienden a centros mixtos, mientras que las niñas en los centros de educación diferenciada se muestran más positivas sobre sus propias habilidades y el control sobre su vida, además de tener expectativas más elevadas sobre su futuro.
En esta línea, la investigación desarrollada en la Universidad de California (UCLA) por  la Dra. Sax y sus colegas en el 2009, muestra cómo en matemáticas el 47% de las niñas de colegios diferenciados se sienten bien preparadas para acceder en la universidad a carreras relacionadas con matemáticas y ciencias en general, comparadas con el 36,6% de las chicas de colegios mixtos. Las chicas de colegios diferenciados consideran tres veces más la posibilidad de hacer una carrera de ingeniería que sus homólogas de colegios mixtos. Esto es un 4,4% frente a un 1,4%. Una diferencia similar existe en cuanto a sus habilidades informáticas, con un 35,8% en las niñas de colegios diferenciados frente a un 25,9% en las de colegios mixtos. Y desde el punto de vista intelectual, el 60% de las niñas de colegios femeninos muestran una clara confianza en sí mismas con elevadas expectativas, comparado con el 54% de las niñas de colegios mixtos.
Por su parte, el British Educational Research Journal establece que el 80% de las chicas tienen mayor autoestima y expectativas más altas en clases exclusivamente femeninas y el 65% considera que progresa más en matemáticas.
La feminista y pedagoga de la Universidad de Kiel Lore Hoffmann reconoce que, con la atención a las especificidades femeninas en las escuelas, se consigue que las chicas se interesen mucho más por las “típicas asignaturas de chicos, como la Informática, Química o Matemáticas, al estar orientadas según sus necesidades”. También Cussó, en su trabajo sobre Tecnología y género, propone clases separadas por sexos como práctica favorecedora del acceso de las chicas a las carreras técnicas.
*María Calvo Charro es presidenta en España de la European Association Single Sex Education y profesora de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III.

Leer más:  La empecinada grieta sexual del informe PISA. Blogs de Tribuna  http://bit.ly/1GIFavO

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