miércoles, 20 de mayo de 2015

¿COMPARTIR LAS FANTASÍAS SEXUALES CON TU PAREJA?




Muchas personas recurren a las fantasías sexuales, reconocidas como rica fuente de material afrodisíaco que contribuye a mejorar la excitación sexual. Dichas fantasías pueden ser muy divertidas, incluso extrañas para las normas de la vida real, pero muy eróticas para la imaginación. El hecho de que el contenido de alguna fantasía sea fuerte o suave es algo exclusivamente personal, ya que pertenece al pensamiento sexual del individuo y al mundo privado de la imaginación erótica.
Algunos tienen un tema fijo en sus fantasías, otros lo cambian añadiendo nuevos detalles, nuevos guiones y distintos personajes siguiendo su fértil imaginación sexual. Sin embargo, los estudios demuestran que hay modelos imaginativos comunes que prevalecen en las fantasías de la gente, como es el dominio, la sumisión, hacer el amor con un extraño, un ex amante o un actor de cine favorito, o ser observado mientras practica relaciones sexuales.
Los investigadores del sexo creen que, en muchas personas, las fantasías se forman esencialmente a partir de sus primeras asociaciones con sentimientos sexuales, mientras que otras están constantemente actualizando su imaginación erótica como un reflejo de las circunstancias variables de su vida. Las fantasías basadas en experiencias primarias pueden explicar por qué en algunas personas se manifiestan con tanta fuerza las ideas asociadas a los azotes u otros castigos procedentes de una figura autoritaria.
A mucha gente le encanta su mundo de fantasías sexuales y utiliza estas imágenes para enriquecer su vida y sus respuestas sexuales. Sus fantasías parecen tener vida propia, surgen y existen en un campo intenso de imaginación sexual. Sin embargo, hay personas que se sienten culpables e inquietas con respecto a dichas fantasías y temen que el contenido erótico y extraordinario de su erotismo mentalmente creado, refleje un profundo trastorno psicológico interno.
Ambos sexos pueden tener fantasías sexuales, aunque algunas personas no tengan ninguna y no encuentren ningún valor en este recurso erótico de la mente, incluso algunas parejas pueden considerar la fantasía como una distracción mental que impide una verdadera interacción espontanea entre los amantes.
¿COMPARTIRLAS...?
Mucha gente que disfruta utilizando la fantasía sexual para provocar la excitación o el orgasmo jamás consentiría en revelar a nadie el contenido de dichas imágenes mentales, ni siquiera a su pareja. Para estas personas las fantasías deben permanecer en el reino de la intimidad. Tal vez crean que cuando se expresa con palabras o se comparte, pierde gran parte de su poder y de su impacto.
Otras parejas comentan sus fantasías entre sí, e incluso las describen abiertamente mientras hacen el amor para aumentar la excitación sexual. Algunas personas incluso se sienten lo suficientemente seguras dentro de su relación como para exteriorizarlas.
No todo el mundo comprende o tolera las imágenes eróticas que pueden formar parte de la consciencia sexual de su compañero. Es preciso que conozcas y confíes en la capacidad de tu pareja para utilizar dicha información antes de revelarle tus fantasías, o en caso contrario la mejor forma de actuar puede ser la discreción. Posiblemente, tu compañero se estremezca al enterarse de que, mientras haces el amor, imaginas que practicas el sexo con tu estrella favorita o con un extraño.
Nadie debe intentar nunca imponer una fantasía sexual particular a otra persona, ni obligarla a actuar contra su voluntad. Sin embargo, en una pareja enamorada, si disfrutas compartiendo el mundo de fantasía en un contexto de confianza y exploración mutua, vuestra imaginación erótica puede añadir una nueva y emocionante dimensión a la vida amorosa.
UN EJEMPLO
Una amiga mía me habló en una ocasión de un novio italiano que era genial con las fantasías. Durante los juegos preliminares, solía susurrarle fantasías al oído. "Imagina que estamos en la ópera", le decía.
"Estamos solos en el palco real. Estoy sentado detrás de ti y comienzo a acariciarte, llevo mis manos debajo de tu vestido y siento la parte de arriba de tus medias. Todo el mundo mira hacia el excenario y nosotros intentamos permanecer tan quietos como nos es posible. Te saco de tu asiento y te siento en mi regazo..." Puedes imaginar el resto. Ella lo encontraba irresistible y cuando rompieron descubrió que lo que más extrañaba eran sus historias. No volvió a conocer a otro que hiciera lo mismo ni ella tampoco se atrevió a perdirlo.
Y tú, ¿te animas a compartir tus fantasías?

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