martes, 26 de mayo de 2015

Conversaciones en torno a un café caliente



CONVERSACIONES EN TORNO A UN CAFÉ CALIENTE
Julián Fernández de Quero entrevista a Fina Sanz

Entrevistar a Fina Sanz me produce una gran satisfacción porque ambas somos personas que nos conocemos y mantenemos una amistad desde hace muchos años, hemos sido compañeras en múltiples actividades sociales y formativas y existe una gran afinidad sentimental entre las dos. Si tuviera que elegir dos cualidades que destacaran su personalidad, serían su creatividad y su proximidad. Psicóloga, sexóloga y pedagoga, Fina nunca se ha conformado con la rutina profesional acomodaticia, sino que su curiosidad y su inquietud intelectual, la ha llevado a construir su propio derrotero profesional, siempre a contracorriente de lo políticamente correcto y establecido. Fundadora del Instituto de Terapia para el Reencuentro, elabora  y  crea  una  metodología  original  de intervención terapéutica y educativa de carácter holístico, con la que se contempla la multidimensionalidad del ser humano, lo social, lo relacional y lo personal o, como le gusta decir a ella, el afuera y el adentro de la persona, escuchándole y ayudándole a resolver sus conflictos y contradicciones a través del autoconocimiento y la liberación de su sexualidad y su afectividad. Como consecuencia de su creatividad inquieta, participa en la fundación de la Sociedad Sexológica del País Valenciano, dirige y coordina numerosos talleres y cursos por toda España, actualmente codirige los Estudios de Postgrado en la Universidad de Alcalá de Henares y de la Universidad de Sevilla, impartiendo un máster especializado, además de continuar con el Curso de Crecimiento Erótico y desarrollo Personal que vienen impartiendo en el Instituto de Terapia para el Reencuentro y colaborando en otros muchos cursos, como el Máster en Sexología, Terapia Sexual, Pareja y Género, de la Fundación Sexpol. Pero su actividad no se limita al ámbito nacional, sino que se proyecta por toda Latinoamérica, lo que le obliga a viajar constantemente para impartir cursos y coordinar talleres por casi todos estos países, creando la Fundación Terapia de Reencuentro como otra forma de extender sus experiencias profesionales y la acción social hacia comunidades con grandes necesidades de todo tipo. Su larga y rica trayectoria profesional y humana, se ve plasmada en libros de divulgación que llegan a miles de personas y a los rincones más remotos. Psicoerotismo femenino y masculino, Los vínculos amorosos, Los laberintos de la vida cotidiana y el último, La Fotobiografía,  relatan en un lenguaje accesible y cercano, la metodología, los recursos y las experiencias vitales acumuladas por la autora en el transcurso de su trabajo y de su vida. Actualmente, Fina Sanz es un referente indispensable para miles de personas que han participado en sus cursos, talleres y terapias y sus libros son de consulta recomendada y cita obligada en los campos de la psicología, la sexología y la educación.

Si a esta creatividad profesional le añadimos la segunda cualidad mencionada, su proximidad, tenemos un perfil adecuado de Fina Sanz. Porque cuando se relaciona con las demás personas, ella es cercana, simpática, accesible, afectiva. Su empatía no deja indiferente a nadie, al contrario, seduce y facilita la conversación y el acercamiento. Su trayectoria profesional no se puede entender al margen de estas cualidades personales que la convierten en una educadora y terapeuta  idónea,  pero  también explican la red de amistades que se ha ido tejiendo en torno a ella y el afecto y la admiración con las que hablan tantas personas de ella, entre las cuales me incluyo.  Pero vayamos al motivo principal de la entrevista. Fina Sanz ha publicado su último libro, La Fotobiografía,  en el que explica con detalle la creación de un recurso formativo y terapéutico que utiliza  las  fotos  personales  y  familiares  que  cada  persona suele guardar a lo largo de su vida para, a través de ellas, reconstruir la historia de su vida, descubriendo los mitos, rituales y guiones de vida que han ido conformando su personalidad, las influencias sociales y familiares en la construcción de su género y de su sexualidad, permitiendo descubrir las lagunas y los conflictos que bloquean o congelan su desarrollo.

Hemos quedado en  la  pastelería‐cafetería La  Mallorquina que está en la Puerta del Sol de Madrid, esquina con la calle Mayor. Fina llega arrastrando la maleta, como viajera incansable que es, vino ayer de Barcelona y esta tarde se marcha a Valencia. Yo me he desplazado desde mi retiro manchego, en Campo de Criptana, para quedar con ella.  Sentados delante de un café caliente, nos ponemos al día y entramos en materia.

Julián: La primera edición de tu libro La Fotobiografía, es de 2007, pero yo sé que tu llevabas muchos años elaborando y madurando este recurso terapéutico y educativo, incluso ya, en el IV Congreso Nacional de Sexología que se celebró en Valencia, allá por 1991, si no me falla la memoria, presentaste  una  ponencia  sobre  este  recurso.  Es  decir,  que  la Fotobiografía también tiene su propia historia de vida que, evidentemente, está asociada a tu propia historia y la historia del movimiento sexológico español.   ¿Podrías hacerme una reseña de esa  historia de vida que contextualiza y explica el origen de tu último libro?

Fina: Si, cada libro tiene su historia de vida, como tú muy bien sabes; está escrito en un momento histórico y personal concreto.   Efectivamente, esta metodología la presenté en ese Congreso del que guardo un gratísimo recuerdo. Fue un periodo esplendoroso para la Sexología en España por aquellos años. Nacíamos como Sociedades de Sexología, con mucho entusiasmo, con muchas ganas de sensibilizar a la población frente al tema de la sexualidad, tan importante, tan fundamental en la vida de una persona, y que nos había estado vedado y deformado durante mucho tiempo en nuestra sociedad.

Recuerdo aquel Congreso con gran cariño, era un desborde de miradas y enfoques variados en torno a la sexualidad, se hacían muchos talleres. Fue un momento de gran apertura. Sentíamos que estábamos iniciando algo nuevo, queríamos transformar el mundo, creíamos que si las personas recuperaban su cuerpo, su sexualidad, serían más autónomas, más libres, más felices.

Si, en ese contexto nació la Fotobiografía y nació todo mi trabajo que se había ido gestando años antes. La Fotobiografía nació en la clínica, hacia el 82, de manera, diríamos tanto intuitiva, como azarosa, aunque yo creo que el azar no existe. Confluyeron dos hechos personales casi al mismo tiempo: mi padre se jubiló y, un buen día, me encontré con que había querido reconstruir su historia familiar (la familia de origen y la que él había creado) rellenando un gran marco vacio con fotos. No estaban ordenadas, era todo un desorden, pero allí el sentía seguramente su lugar en el mundo, sus orígenes, sus creaciones, su evolución. Cuando me lo enseñó, contento, algo me tocó profundamente en los días sucesivos que no supe explicar en su momento. También, por entonces, vino un hombre a la consulta para trabajar una problemática sexual, pero no recordaba nada de su vida antes de los 10 años. Empecé a pedirle que trajera algunas fotos de esos primeros años  olvidados. A partir del trabajo que hacíamos, fui viendo cómo se producían movimientos emocionales y se iban recuperando recuerdos, sensaciones, etc. y se iba reconstruyendo la historia.

Poco a poco, y a medida que iba viendo resultados fui construyendo una metodología de trabajo que presenté ya en ese Congreso  después  de  mucho  tiempo  de  práctica.  Nunca pensé que podría escribir un libro, como lo he hecho actual mente, por la dificultad de desvelar con fotos, con caras y cuerpos, los problemas personales y familiares, que suponen a veces heridas muy profundas.

Julián: Coincido contigo en la consideración de aquellos tiempos como extraordinariamente motivadores. Salíamos de una dictadura y comenzábamos una andadura democrática que nos hacía sentirnos entusiasmados y vivos: Es como si todo estuviera por hacer  y fuéramos nosotros los protagonistas de colocar los cimientos de la libertad, de la ciencia, de la justicia, de la igualdad. Cualquier actividad, por pequeña que fuera, nos parecía transcendente e importante. La necesidad de combatir el puritanismo y la moralina en el terreno de la sexualidad con las premisas científicas y la educación sexual, a pesar de las enormes resistencias que el contexto social pre sentaba, nos llenaban de energía y  entusiasmo, daba sentido a nuestra labor. En ese contexto que tan bien has descrito,  la historia de tu libro seguro que tiene fotografías de compañeros y compañeras que te acompañaron en tu devenir profesional y social. Ya  has hablado de una foto en la que aparece tu padre componiendo su historia a través de fotografías y  otra foto en la que se te ocurre pedirle a un paciente fotos de su infancia para ayudarle a reconstruir su vida. Pero estoy seguro de que guardas (aunque sólo sea en tu memoria) fotografías de personas que estuvieron contigo, codo a codo, en la tarea de afrontar los cambios que se estaban produciendo en el ámbito de la sexología, personas cuyo recuerdo te produce una resonancia emocional especial, una nostalgia de su compañía y de los momentos vividos juntos ¿Podrías hablar de algunas de estas personas que estuvieron contigo en las primeras fotografías de la historia de tu libro?

Fina: Claro, todo ese movimiento del que te hablo, en Valencia concretamente partió de un conjunto de profesionales diversos y amplios sectores de la población interesadas en la sexualidad -profesorado universitario, sociólogos, psiquiatras, médicas, artistas, etc.‐  que concluyó en un ciclo de conferencias a partir de las cuales surgió un pequeño libro: “La sexualidad como motivo”, en las que, describíamos nuestro trabajo de entonces, incluyendo en algunos de los artículos muchas  fotos.  Allí  escribían  el  sociólogo  Josep  Vicent Marqués, que trabajaba muy vinculado al movimiento feminista de la época, el ginecólogo Pere Enguix, el profesor Lluís Mayor, la ginecóloga Marisa Navarro, el profesor Jose Manuel Jaén y yo misma. A partir de esos debates constituimos la Comisión Gestora para la constitución de la Societat de Sexología del País Valencià y un Manifiesto que considero de plena actualidad ‐y que por cierto, habéis incorporado en la Sexpol‐ en la que, entre otras cosas decíamos: “Partimos de considerar la sexualidad como una dimensión positiva del ser humano, y nos oponemos, ética y científicamente, a todo planteamiento que la perciba terreno moralmente sospechoso o previsiblemente patológico”.

Julián: En efecto, el ideario sigue estando de plena actualidad ya que el contexto social en contra del desarrollo de una sexualidad educada para la libertad y la igualdad presenta las mismas resistencias de entonces. Cualquier legislación que intenta avanzar, como la de los matrimonios homosexuales o la del aborto o la de Igualdad, sigue teniendo en frente a la todavía poderosa Iglesia Católica y a los sectores conservadores más reaccionarios, pero muy influyentes. Además, también se dan factores internos al propio movimiento sexológico que intentan someterlo a las reglas de lo políticamente correcto, la institucionalización, el enfoque médico biologicista, etc. Al igual que en las historias personales que expresa la Fotobiografía, donde a través de las fotos se sigue la evolución de la persona, también estoy seguro que tú tienes la percepción personal de cómo ha sido la evolución de la sexología en nuestro país, desde aquellos maravillosos años ochenta hasta el momento presente. ¿Cómo describirías las fotografías de esta evolución?

Fina:  En la sexología occidental siempre hubo dos grandes orientaciones: Una, más clínica y de laboratorio, experimentalista, cuyo polo de referencia eran Masters y Johnson, representada, sobre todo, por sectores profesionales de la medicina, de la psicología y otras ramas de la ciencia. La otra orientación planteaba una visión  más humanista y social, integradora de la sexualidad, representada por centros como Esalen y el National Sex Forum de San Francisco, liderada por sectores profesionales –además de la medicina y Psicología- de filosofía, pedagogía y del feminismo. En los Congresos Mundiales de la Asociación Mundial de Sexología (WAS) y Nacionales de la Federación Española de Sexología (FESS)  se ve claramente estas dos orientaciones y sus conflictos o visiones distintas del comportamiento y vivencias sexuales humanas. En las décadas de los setenta y ochenta la predominancia era de la orientación humanista, muy relacionadas con el movimiento de desarrollo personal y potencial humano. Guardo gratos recuerdos de los compañeros y compañeras que vivíamos entusiasmados, tanto los proyectos por introducir en las escuelas la educación sexual, como en criticar y denunciar las carencias institucionales que permitían que se repitieran situaciones de represión y de discriminación.  Luego, durante las dos últimas décadas, la orientación clínica e institucional ha ido tomando más auge y actualmente, lo único que aparece mediáticamente son los anuncios de píldoras milagrosas que curan las disfunciones sexuales sin necesidad de cuestionarse las influencias de los modelos de socialización sexual, los estereotipos de género y la permanencia del sexismo. Esto no quiere decir que la orientación humanista no siga trabajando y extendiendo su influencia en la sociedad. Pero su labor es más callada y ardua, porque no encuentra demasiado apoyo en los medios ni en las instituciones.

Julián: Bueno, si te parece, vamos a cambiar de tercio porque creo que ya hemos retratado con detalle el contexto histórico de la sexología en  cuyo marco nace este método de analizar el devenir personal a través de la fotografía. Centrémonos en él. Y la pregunta siguiente me surge de una duda surgida al calor de la lectura de tu libro. Por regla general, las personas solemos hacer fotografías de los acontecimientos lúdicos y festivos que nos ocurren. Los álbumes  familiares suelen estar repletos de momentos recogidos en el marco de bodas, comuniones, cumpleaños, viajes de ocio, etc.  No se suelen hacer fotos de los acontecimientos negativos, como muertes, enfermedades, separaciones, catástrofes.  ¿Cómo logras superar estas lagunas informativas  a la hora de montar el rompecabezas biográfico de una paciente utilizando el método de la Fotobiografía?

Fina: Efectivamente, las historias fotográficas están repletas de ritos: bodas, comuniones, bautizos, entrada a la escuela, salida de la Universidad, etc. que es lo que la familia quiere recordar, momentos en los que supuestamente están felices. También aquellos momentos especiales que se quieren guardar en la memoria o que se quieren mostrar a los demás. Pero en la vida de la persona o de la familia hay muchos momentos de tristeza, rabia, desconcierto, relacionados con rupturas, crisis personales y familiares donde la familia o la persona que cuenta su vida no hace fotos o no trae fotos, como si se tratara de “olvidar” el acontecimiento, como si al no mostrarlo no hubiera existido. Pero la riqueza de la Fotobiografía es que no solo se trabaja con las fotos que la persona trae para contar su vida, sino también con las que no trae. Trabajamos con la imagen y también con la palabra, el recuerdo, las emociones. Al poner un mapa de todas las fotos significativas de tu vida, aparecen las lagunas: saltos en el tiempo, periodos vacíos. Generalmente muchos de esos periodos vacios son periodos de crisis y entonces pedimos que hable de lo que no está. Y la persona lo cuenta:”fue cuando murió mi padre...”, “no he traído más que una foto de mi adolescencia porque pasé un periodo muy malo: no me gustaba nada, no quería salir en las fotos”, etc. En algunas historias cuya familia de origen era muy humilde y no tenían dinero para hacer fotos, la persona lo cuenta inmediatamente o pone algún sustituto, algún elemento simbólico para contar lo que no aparece. Pero cuando se trata de periodos de crisis no suele contarlo espontáneamente, hay que ayudarle a que vea la laguna y hable de ello.

Julián: Si lo he entendido bien, a partir del estímulo de unas fotos reales, tu trabajo consiste en motivarle para que rellene los huecos con fotografías mentales, recuerdos almacenados en el cajón del olvido porque están asociados a emociones negativas que le avergüenzan o le culpan. ¿Es así como utilizas el método de la Fotobiografía para que la persona tome conciencia de la biografía completa de su vida?

Fina: Ese sería uno de los objetivos de esta metodología: recuperar la memoria de lo “olvidado”, de lo no consciente. Pero esta metodología es mucho más amplia. En realidad, la Fotobiografía es una metodología clínica y educativa, un instrumento para investigar sobre nuestra vida, tanto en lo que creemos saber como en lo que no recordamos. Se basa en el marco conceptual de la Terapia de Reencuentro y trabaja tanto a nivel longitudinal – la secuencia evolutiva de nuestra historia de vida‐  como transversal. A nivel longitudinal funciona como una recapitulación, vamos viendo nuestra vida capítulo por capítulo y vamos reviviendo a través de la imagen –la foto‐ y del recuerdo que expresamos con palabras, las diversas emociones vividas. Hay que tener en cuenta que el cuerpo tiene memoria y las imágenes nos ayudan a revivir lo vivido, así como también las otras secuencias aunque no hayamos traído fotos, los “espacios en blanco”. También podemos “leer” el lenguaje del cuerpo a través de las fotos y eso nos ayuda a rememorar o nos confronta incluso con nuestras ideas, lo que pensábamos, lo que hemos construido de nuestra historia. Allí se ven emociones: miedo, tristeza, cólera…, se ve si hay o no contacto entre los personajes de la historia y cómo es ese contacto; a veces puede verse la aceptación o no del sexo con el que naces por la manera en que te visten, etc.

A nivel transversal podemos analizar aspectos de la persona a lo largo de su vida como: sus guiones de vida, es decir, aquello que se repite una y otra vez; su vida sexual, sus relaciones con las mujeres, con los hombres, la interiorización de modelos de género o el rechazo hacia los mismos, periodos de crisis de identidad, conflictos con figuras maternales o paternales y las repercusiones que puede tener eso en la vida de pareja, cómo ha construido su erotismo, etc.

Julián: Por lo que me dices, la Fotobiografía es una herramienta  con la que se pueden trabajar multitud de aspectos y temas. ¿Pero, cuál sería el principal objetivo  de la FB?

Fina: Fundamentalmente, apropiarte conscientemente de tu vida, y por lo tanto, también de tu vida sexual;  comprender por qué funcionas como funcionas, cómo has adquirido los valores, actitudes y comportamientos que tienes y qué te conviene mantener y qué soltar porque no te hace bien. Comprender nuestra vida significa apropiarnos de ella, apropiarnos de nuestra historia, apropiarnos de lo que nos ayuda a vivir con conciencia y libertad y despedirnos de lo que hemos aprendido, interiorizado, incorporado que no es nuestro, que no nos conviene o nos impide ser nosotras/os mismas/os. Comprender nuestra vida significa aprender de lo vivido y cerrar etapa para abrirnos a un presente con mayor experiencia. Es decir, un objetivo sería el autoconocimiento para empoderarte de tu vida. Y otro objetivo, complementario e imprescindible sería hacer duelos, despedirse del pasado: revivirlo para aprender y cerrarlo para poder vivir el presente con plenitud.

Julián: Realmente, el objetivo de la FB, me recuerda las grandes creaciones de la Modernidad, especialmente, una de ellas: El reconocimiento social de la individualidad, o dicho de otra forma, que el individuo se haga “propietario” de sí mismo. Y ya, para ir terminando, una pregunta sobre un aspecto concreto: ¿Cómo aplicas la Fotobiografía al campo de la sexología?

Fina: Cuando alguien acude a la consulta buscando ayuda sexológica, cabe abordar el problema atendiendo exclusivamente a la sintomatología o bien –y esta sería mi forma de abordaje‐ trabajando no solo con la sintomatología sino encuadrándola en un contexto amplio que nos ayude a entender los orígenes y el desarrollo que ha tenido en la historia de la persona, lo cual en ocasiones, como bien sabes, es bastante difícil. A mí me interesa que la persona se entienda, recupere el poder de su vida, cambie lo que quiera cambiar y se transforme para sentirse bien con ella misma, y en ese sentido, me interesa también que pueda entender qué le está diciendo el síntoma. Cuando no sabemos o no podemos pedir lo que queremos, o poner límites o expresar nuestras emociones, nuestro cuerpo lo expresa y frecuentemente lo manifiesta con sintomatologías, una expresión que no podemos manejar porque se produce un corte con la conciencia y con el lenguaje corporal. Poder recuperar la relación mente‐cuerpo nos hace sentirnos agentes de nuestra vida y tener la capacidad de decidir.

En el libro, además de ir viendo cómo se pueden analizar las fotos aparecen un extracto de 10 historias de vida donde aparecen diferentes conflictos sexológicos que atendemos a diario, entre ellos: conflicto de identidad sexual, dificultad de vínculos de pareja, repetición de guiones de los padres, cómo repercuten los abusos sexuales en la vida de una mujer, etc.

La Fotobiografía se puede ir intercalando con otras metodologías – corporales, de roles, visualizaciones, etc.‐ a medida que vamos viendo las diferentes problemáticas que permiten comprender las interrelaciones entre lo social, los vínculos afectivos y relacionales y la autopercepción y vivencias personales, emocionales y sexuales.

Hace bastante tiempo que las tazas de café quedaron vacías y la claridad deslumbrante que entraba por las ventanas se ha ido amortiguando, dejando el salón en una ligera penumbra, muy acogedora. Agradezco a Fina la amabilidad que ha tenido al concederme esta entrevista y nos despedimos afectuosamente con besos y abrazos. Luego, cada una toma su camino. Al salir de la cafetería, yo guardo en el álbum biográfico de mi memoria, la  fotografía de este instante.









Fina Sanz

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