domingo, 3 de mayo de 2015

EL TACTO COMO ELEMENTO DE EXCITACIÓN


El tacto es importante, reside en la piel, donde tenemos una enorme cantidad de receptores nerviosos a través de los cuales percibimos la textura, temperatura, presión y más... Aquí entran en juego las caricias, los roces, los masajes... Para mí, el tacto es indudablemente uno de los sentidos más deliciosos dentro de la relación sexual.
Las yemas de los dedos se consideran como el principal elemento del tacto, actúan como antenas sensoriales, pero no olvidemos el resto del cuerpo, la piel lo recubre en su totalidad y es donde está el sentido del tacto. Por lo tanto, el tacto es todo nuestro cuerpo, nuestra piel.
Algunas zonas son más sensibles que otras porque la distribución de receptores sensoriales no es homogénea en nuestro cuerpo. Ahí está tu trabajo a partir de ahora: despierta tu piel, presta atención a todos los lugares de tu cuerpo, incluso los más recónditos e insospechados pueden transmitirte sensaciones hasta ahora desconocidas.
Conocer el lenguaje de la piel y las caricias son puntos clave en la satisfacción sexual. A través de las caricias podemos sentir calor, electricidad, cosquilleo, plenitud,... En las zonas erógenas (genitales, pecho, senos) sentimos la excitación o placer, pero existen otras partes igualmente placenteras que se estimulan en menor grado (cuello, ombligo, espalda, orejas). A veces, los efectos más sensuales se logran recorriendo las zonas menos evidentes. Todo el cuerpo puede ser erógeno, es cuestión de descubrir.
Muchas veces, las mujeres nos quejamos de la rudeza de los hombres al acariciarnos y se vive de una manera poco placentera. Sin embargo, los hombres se quejan de lo contrario, las mujeres les acarician ejerciendo poca presión. Es interesante saber que a medida que aumenta la excitación sexual, resulta más excitante la presión, por eso es necesario saber cómo reacciona el cuerpo a la estimulación táctil, de forma individual y en pareja.
¿Conoces cómo reacciona tu cuerpo ante la estimulación táctil? ¿Te has detenido a explorarlo cuidadosamente? Cada uno de nosotros percibe de manera diferente, para ti una zona de la piel puede ser especialmente sensible mientras que para otra no lo es tanto. La autoexploración es primordial para conocer tu propio cuerpo y saber cómo responde, para poder comunicarte con tu pareja y transmitirle lo que te gusta y lo que no.
Dejarse llevar, dejar de controlar o dejarse mimar supone perder inhibiciones y empezar a sentir más intensamente. Recrearse, dar y recibir un masaje por todo el cuerpo sin prisa, recorriendo cada rincón de piel, es una buena manera de introducirte en la estimulación a través del tacto. Es una forma de explorar el cuerpo, descubrir puntos sensibles y aprender lo que más gusta o disgusta en el otro y en ti mismo.
Acariciarse sin prisa, con los ojos cerrados es de lo más sensual. Utiliza objetos con distintas texturas y temperaturas (plumas, pañuelos, hielo, fruta, helado, aceites,...) En la variedad encontrarás sensaciones diferentes, unas más placenteras que otras. Juega con la forma de acariciar, movimientos diferentes, con más o menos presión, más rápidos o más lentos...
Fuera manos, es el momento de aprender a sentir sin las manos. Acaricia, toca con cualquier parte del cuerpo menos con las manos. Prueba acariciar con la nariz, los labios, la lengua, el pie.
UN JUEGO DE A 2
Para dar rienda suelta a nuestra imaginación respecto a cómo estimular mejor nuestro sentido del tacto te propongo el siguiente juego para hacer de a dos: aquí una persona da y la otra recibe. El que recibe debe tener los ojos vendados, pues cuando suprimimos el sentido visual todos los demás afloran con más fuerza. La persona que va a otorgar el placer se va de gira por la casa o visita mi tienda online www.sexydreamslove.cl buscando elementos con distintos tipos de texturas, algo muy suavecito, un tickler talvez, un cubo de hielo o un cepillo de pelo que raspe un poquito, vela de masaje, de repente dejar caer aceite de karité tibio sobre su cuerpo resulta muy excitante, en fin, tu creatividad marcará el límite.
La idea es comenzar a acariciar a tu pareja sin que él o ella sepa con qué lo harás para generar distintos tipos de sensaciones. Este juego generará dos cosas: primero, provocará expectativa (esencial para mantenernos interesados en la experiencia erótica) y segundo, producirá nuevas sensaciones para ambos al ver cómo el que recibe responde a distintos tipos de caricia. Esas caricias pueden ser suaves, sutiles, firmes, duras, rápidas, lentas, secas, mojadas o ardientes. Verás que todas estas distintas sensaciones táctiles modifican por completo la actividad sexual y por lo tanto, ¡Está buenísimo incorporarlas y disfrutarlas!

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