jueves, 21 de mayo de 2015

LOS ADOLESCENTES EXHIBEN MAS LA AMBIGÜEDAD SEXUAL


La “bicuriosidad”, un fenómeno que crece y se reproduce en las redes sociales. Viven sin culpa la exploración erótica con pares del mismo sexo. Y las mujeres se atreven más que los varones. Ya no se trata de ser gay o bisexual: dicen que “es un entrar y salir”. Se animan al “bicurioseo” entre los 13 y los 19 años. Los especialistas hablan de orientación sexual no como elección, sino como descubrimiento.
En la foto una chica besa a otra. La imagen no ofrece ningún despliegue de labios ni de lenguas. Es apenas “un piquito”, un tímido choque de bocas. Ellas miran a la cámara: miran pícaras. La foto está colgada en un muro de Facebook donde ahora aparece un chico que exhibe su torso. No tiene vello en el pecho, es un pecho pueril. Pero lo muestra. ¿A quién se lo muestra? Debajo hay comentarios de varones. Algunos se burlan, otros aprueban. En Instagram y en Tumblr, plataformas menos populares y un poco más osadas, sucede lo mismo. Los adolescentes viven sin culpa la “bicuriosidad”, la exploración erótica con pares de su mismo sexo. Y no sólo la experimentan, también la exhiben. Son mujeres y varones de entre 13 y 19 años que coquetean bajo nuevas reglas. Los especialistas consultados por Clarín hablan de “vale todo”, “no hay razón para renunciar al goce”, “jugar a esto no los define”. ¿Pero qué dicen ellos? Aquí va un pequeño sondeo. “A veces, darle un beso a una amiga o bailar muy cerca se hace para provocar a los varones”, dice Brisa, dieciséis años. “Para mí es como un juego y no siento que me defina. Me gustan los chicos”, suma Camila, de la misma edad. A los varones la situación “los ratonea”. “Y … –piensa Tomás, diecisiete años– es lindo ver a dos chicas dándose un beso”. “Entre varones solemos enviarnos por Whatsapp fotos íntimas. Nuestras”, suelta Mateo, dieciséis años, y mira fijo. “Nuestras” es de “sus genitales”. Son cuerpos en eclosión. Una o varias de estas experiencias no define la sexualidad de ninguno. Aquí no se trata de ser gay o bisexual. “Es un ‘entrar y salir’ de la historia –apunta Silvina Valente, ginecóloga, obstetra y miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana–. Si antes este tipo de erotismo se vivía con culpa, ahora se experimenta sin reparos. Los adolescentes hoy tienen más elasticidad que los de antes. Tiene que ver con que la sociedad cambió los permisos: no se condena, hay tratamiento de género, los padres hablan más de sexo con sus hijos, la sexualidad de niños y adolescentes es un tema que preocupa al Estado”. Es cierto que existen políticas que tienen como objetivo cuidar e informar sobre sexo a los adolescentes, como la Ley de Educación Sexual, aunque todavía no se cumpla en todo el país. Para Stella Maris Rivadero, psicoanalista y docente de la Institución Fernando Ulloa, hoy los adolescentes no quieren perderse nada en el plano sexual. “Proponen juegos sexuales directos o de seducción. Es una forma de descubrir su sexualidad en un momento en el que están en pleno proceso de descubrimiento de su sexualidad. Buscan estar en un lado y en otro, es un momento de tránsito que no se vive con angustia. En la consulta lo cuentan como algo muy natural”, señala. Natural como por ejemplo: “En el boliche me apreté a un chico pero cuando salí me encontré con una amiga y nos fuimos juntas”. “Las mujeres se atreven más que los varones. Tiene que ver con que la cultura masculina todavía es rígida. Pero el cambio es notable: hay una mayor flexibilidad social ante la diversidad, mayor permiso para poder expresarse. Todos tenemos incorporado el mandato binario de varón–mujer–heterosexual. Sin embargo vamos entendiendo que la orientación sexual no es una elección sino un descubrimiento, y parte de eso es esa experimentación de los adolescentes”, opina Adrián Helién, miembro del Equipo de Medicina Sexual del Hospital Durand.Entonces: es un juego que se vive con libertad porque la sociedad deja de condenarlo.  También forma (aunque formó siempre) parte del descubrir sexual de los chicos. Ahora ¿Por qué se muestra? Responde el sexólogo Walter Hugo Ghedin: “Las redes sociales son espacios de interacción que posibilitan compartir experiencias. Pareciera que esto no tiene límites, sobre todo para el cuerpo y el juego de la seducción sin importar el sexo del que está del otro lado. Exponer deseos, sensualidad, seducción y audacia es una forma de reafirmación personal para la que se necesita osadía. Antes, la chicas también mostraban sus cambios físicos. Hoy se hace en la Web porque resulta otra forma, una nueva, de confirmar que están creciendo”.

(Clarín)
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