lunes, 11 de mayo de 2015

LOS MÉDICOS SE OLVIDAN DEL SEXO DE LAS MUJERES.


Pese a los avances democráticos, políticos y sociales de los últimos tiempos, todavía en cuestión de Igualdad, quedan mucho por lograr. La discriminación es un hecho y ejemplo de ello, lo encontramos en el propio ámbito de salud, más concretamente en el área de la salud sexual. La sanidad pública se olvida de los problemas sexuales femeninos, mientras que los masculinos como la disfunción eréctil (DE) o la eyaculación precoz (EP) sí encuentran su sitio en estas consultas. 

"El sistema de salud público no contempla las disfunciones sexuales de la mujer, no les da salida, ni siquiera están integradas dentro del interrogatorio normal de las consultas de Ginecología", asegura a EL MUNDO Raquel Tulleuda González, ginecóloga del Hospital Santa Caterina de Salt, (Girona). 

Según afirma esta facultativa, una disfunción eréctil sí es atendida dentro de las consultas, y/o son derivadas al especialista, pero una anorgasmia o un vaginismo no suelen ser encauzados en el sistema público. Lo mismo se aprecia al comparar la consideración hacia las implicaciones sexuales de los tratamientos oncológicos en hombres y mujeres: "El paciente prostatectomizado,  probablemente será advertido y acompañado en los cambios de su  vida sexual secundarios al abordaje terapéutico. Por su parte, la paciente mastectomizada, por norma general, lo vivirá sola y de forma silenciosa. ¿Por qué? ¿Acaso las mamas no son un órgano sexual?", apunta Tulleuda.

Esta problemática fue abordada en el último Congreso Español de Sexología y en el VI Encuentro Iberoamericano de profesionales de la Sexología. Fue la doctora Tulleuda que también es licenciada en Derecho, la encargada de dirigir esta ponencia y junto con otros profesionales insistieron en la importancia de integrar dentro del sistema público el abordaje de los problemas sexuales femeninos. "Mejorando la función sexual, mejoramos la calidad de vida de las personas y mejoramos incluso, muchos casos de depresión. Los problemas sexuales crean mucha angustia en la gente, y es necesario que los profesionales de la medicina les demos salida", afirma contundente. 

Reivindicar la sexualidad femenina

Durante años el papel de la sexualidad en la mujer se ha basado únicamente en el papel reproductivo, dejando a los hombres la parte del disfrute y placer. Las cosas en la actualidad están cambiando, sin embargo y según los expertos, queda mucho camino por andar. "Es importante que una mujer sepa producirse placer y sea capaz de gestionar ella sola su propia sexualidad. Que sea consciente de ello", mantiene María Pérez Conchillo, vicepresidenta de la Asociación Mundial para la Salud Sexual y directora Instituto de Psicología y Sexología Espill. 

Esa negación de la sexualidad femenina desemboca, según esta especialista, en consecuencias como la no atención sanitaria de los problemas sexuales femeninos en el sistema público: "El que las disfunciones sexuales femeninas no sean atendidas en nuestra Sanidad es una consecuencia más de la negación de la sexualidad femenina que aún existe", subraya. 

¿Por qué no se habla de ello en las consultas? ¿Cuáles son los motivos? Fundamentalmente, por falta de educación sexuales, formación -hay muchas facultades de Medicina que ni siquiera contemplan estos temas-, incluso, también  por problemas de vocabulario. Es decir, "a los médicos a veces les incomoda hablar de problemas sexuales por el lenguaje a utilizar, cuando lo sencillo es simplemente adaptarlo a cada persona, según su nivel cultural, experiencia y conocimientos", sostiene Tulleuda. Existen todavía prototipos muy arraigados, pero el problema no es únicamente de la sociedad sino que es multifactorial: tanto de la industria, como del sistema, de los medios de comunicación y la publicidad, y por supuesto de la falta de formación, empezando por los colegios. "No hay buena formación en educación sexual", lamentan ambas expertas. 

En los hombres los problemas se contemplan porque puede ser a simple vista más fáciles de detectar, y porque existe en general, una mayor visibilidad. Por ejemplo, una disfunción eréctil puede venir provocada por problemas cardiovasculares, y enseguida se deriva al urólogo. En el caso de las mujeres, es más complicado. 

A las mujeres les cuesta preguntar por estos problemas, aunque las jóvenes cada vez se van atreviendo más, pero los médicos tampoco preguntan porque estas cuestiones no vienen reflejadas en el interrogatorio general de las consultas de ginecología. Todo queda en la voluntad o predisposición del médico Por ello, insiste Tulleuda, es necesario incluirlas dentro de las rutinas. Tan sólo con hacer dos preguntas acerca de esto, bastaría, por ejemplo: ¿tiene usted relaciones sexuales, está satisfecha o tienen algún problema en ellas? No es más que darle la opción de hablar de ello, afirma esta experta, porque suele haber muchas disfunciones sexuales ocultas, y por consecuencia muchos problemas de pareja detrás.

"El sistema sanitario aún no tiene resuelto este abordaje y deberíamos empezar a hacerlo porque con ello se resolverían muchos problemas de calidad de vida para las personas", añade. 

Sin embargo, los especialistas no sólo reclaman esta atención sólo por cuestiones médicas, también por una cuestión de derecho. "Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad inherente, dignidad e igualdad para todos los seres humanos", recoge la declaración que se hizo el 29 de Junio de 1997, en el 13º Congreso Mundial de Sexología celebrada en Valencia, revisada en el 14º Congreso Mundial de Sexología, en Hong Kong en 1999 y finalmente aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Salud Sexual (WAS). (Presentación de la ONU) 

De este modo, es fundamental que tanto los médicos, como la propia sociedad seamos conscientes de la importancia que tiene la salud sexual en nuestra sociedad, porque con ello se evitarían otro tipo de problemas: "Es importante hablar y abordar estos derechos sexuales porque son un derecho que tenemos todos", concluye Conchillo.

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