lunes, 8 de junio de 2015

UNA SOLA PASTILLA NO BASTA PARA RESOLVER LA FALTA DE DESEO.



Desde que se demostró la eficacia de la famosa pastilla azul en la impotencia masculina, la industria farmacéutica se ha afanado en encontrar un fármaco similar para combatir la ausencia de deseo en la mujer, el trastorno sexual femenino más frecuente. Primero se probó la viagra masculina en mujeres, pero los resultados no fueron los esperados. El fármaco engrosaba el tejido de la vagina, pero la inflamación no mejoraba el deseo sexual. Después de este fracaso, se llegó a la conclusión de que se necesitaba un tratamiento que actuara sobre los centros del placer del cerebro o en el circuito sensorial.

De ahí salieron los primeros parches de testosterona, la hormona más masculina. Este parche logró resultados espectaculares en ensayos clínicos. Aunque la FDA decidió no darle luz verde porque los riesgos médicos superaban los beneficios. La testosterona cuadruplicaba el deseo pero también los riesgos para mujeres con sobrepeso, colesterol y tensión arterial.
Después llegó la flibanserinala llamada «viagra rosa» que tras un primer rechazo ha recibido ahora el respaldo de la agencia estadounidense de medicamentos. ¿Será el fármaco definitivo para la mujer? Carlos de la Cruz, director del Master de Sexología de la Universidad Camilo José Cela, lo duda. «No será el fármaco definitivo porque en la compleja sexualidad de la mujer no es todo biología. El hombre es más genital y coital; la mujer es más mental. La erótica femenina tiene que ver más con las caricias, con la piel...».
De la Cruz da, en cualquier caso, la bienvenida al nuevo fármaco porque permitirá a la mujer a jugar un rol nuevo, el de desear, en lugar de ser solo deseada. «Hay mujeres que convierten las relaciones sexuales en una tarea casi doméstica, en algo que deben hacer por su pareja, no por su propia satisfacción», añade.
Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, tampoco cree que baste con una sola pastilla para resolver la falta de deseo «pero será de gran ayuda». «Estoy convencida que un fármaco por sí solo no resuelve el problema. Pero será una herramienta fantástica. La espoleta que permitirá encender el deseo y favorecer un cambio de motivación en la mujer. Después habrá parejas que necesiten un tratamiento integral, con terapia, consejos...».
En la falta de deseo femenino influyen las habilidades sexuales de la pareja, las caricias previas, el cansancio, el desconocimiento del propio cuerpo y, a veces, unas expectativas irreales. «A mi consulta acuden parejas jóvenes preocupadas. Me dicen “yo nunca tengo ganas”, pero cuando les preguntan si responden cuando su pareja les acaricia dicen que sí. Entonces no hay un problema real. No hay que estar todo el día activa. Si pensamos que hay un trastorno, acaba afectando a todas las fases del deseo sexual, me siento culpable y acabamos con problemas de pareja».

No hay comentarios:

Publicar un comentario