lunes, 14 de diciembre de 2015

10 EXTRAÑAS PRÁCTICAS SEXUALES DEL PASADO.



Imagina que por ley debes prostituirte para ser de la gracia de la diosa Afrodita. O que quizá deberás reunirte todos los años a las orillas del Nilo para masturbarte y eyacular en él. ¿Te suena extraño?

El sexo y el placer han estado íntimamente relacionados con el desarrollo del ser humano a través de la historia, sus diferentes sociedades, pueblos, ideologías políticas, filosofías y  hasta religiones. Esencialmente “diseñado” para preservar la especie, el sexo se convirtió en una diversión, un entretenimiento, un goce, un momento de intimidad o un sencillo abandono a los placeres mundanos. Tal como lo ilustra Milo Manara, el sexo persiste como la constante de la humanidad por siglos y siglos. Y no tiene muestras de desaparecer.
Por ello Cultura Colectiva te presenta 10 extrañas prácticas sexuales del pasado: 

1.- Préstamo de esposas

Por muy controversial que pueda sonar el título, ésta era una práctica real en los pueblos árabes preislámicos. La costumbre profundamente arraigada en las sociedades antiguas, no sólo fungía como una estrategia política o económica, sino una primitiva forma de eugenesia. Era practicada principalmente por familias de clases sociales bajas que buscaban mejorar su descendencia, por lo que el préstamo de las esposas no se le hacía a cualquiera. Los esposos, quienes controlaban la vida y el destino de las mujeres a su lado, buscaban hombres que se distinguieran por las cualidades (físicas y mentales) que buscaran, permitiéndoles a los seleccionados tener sexo con sus esposas con el fin de embarazarlas. Curiosamente, los hijos que nacieran de estos enlaces, eran considerados como la descendencia del esposo y no del padre biológico. 
El “método” era sencillo. El esposo únicamente tenía que enviar a su cónyuge a la casa del hombre elegido, donde debería estar hasta quedar embarazada, sin importar que pasaran días o incluso meses. La única condición que existía para que el esposo pudiera reclamar al hijo, era abstenerse de tener sexo mientras su esposa estaba fuera. Si el esposo podía contenerse, el hijo de la unión entre su esposa y el hombre deseado, sería considerado suyo a ojos de la comunidad.

2.- El secuestro en Creta

La pederastia era una práctica común en la Grecia Antigua pues era vista como una forma de educar a los jóvenes y transmitirles el conocimiento más importante de la vida. Sin embargo, en Creta la pederastia era juzgada bajo líneas de pseudoviolación, secuestro e incluso como irse a un campamento romántico. Sí, un hombre cretano (erastes) habiendo seleccionado a un amante en potencia, le avisaría a los amigos del niño que tenía pretensiones sobre él. Así, el niño era “prevenido” de lo que vendría después, permitiéndole esconderse del hombre en caso de que no lo quisiese o prepararse para lo que viniera. Si el muchacho aceptaba, el erastes buscaría de nuevo al niño (eromentos) y lo secuestraría en frente de sus amigos. Entonces ellos se darían a la tarea de perseguir al erastes para recuperar a su amigo. La persecución terminaría cuando ambos llegaban a la casa del erastes. 
Una vez que el secuestro había sido exitoso, el erastes tenía permitido llevar al eromentos al campo, donde podrían pasar “tiempo de calidad juntos”. Durante ese tiempo que no podía durar más de dos meses, so pena de ser fuertemente censurados, el eromentos aprendería lo más importante sobre el mundo de la caza, de los banquetes, de la pesca, de la guerra y el sexo. 
De regreso en la ciudad, el eromentos era presentado ante la sociedad, rodeado de regalos y un nuevo status social pues aquellos jóvenes que no eran secuestrados, eran menospreciados por su fallido carácter de hombre.

3.- Sexo sin eyaculación 

El taoísmo, un sistema filosófico y religioso con origen en China, se basa en la creencia del chi: una fuerza que está presente en todo aquello que existe. A su vez éste se divide en “yin” y “yang” (energía positiva y negativa), cuyo equilibrio es la clave para alcanzar la armonía espiritual y el bienestar físico. Para el caso particular del cuerpo humano, el qui recibe la forma del “ying” y para los Taoístas, la pérdida de dicha “sustancia” provoca enfermedades e incluso la muerte cuando se ha agotado. Dentro del cuerpo humano, la sustancia que tiene más “ying” es el semen, por lo que los hombres no debían agotar sus reservas durante el sexo.
Debido a esta creencia filoreligiosa, el taoísmo recomendaba no eyacular durante el sexo para no agotarse la “esencia de la vida”. Sin embargo y para beneficio de aquellos que no quisieran morir por la pérdida del “ying” existía una peculiar solución. Una de las formas más efectivas de recuperar el “ying” era tener más sexo, especialmente con hermosas vírgenes que les regresaran esa esencia de vida. Eso sí, sin eyacular.

4.- El sexo oral es un regalo de los dioses

La primera referencia del sexo oral en la historia se remite al mito de la resurrección de Osiris dentro de la mitología egipcia. Según éste, Osiris (el bien) fue asesinado y descuartizado por su hermano Seth (el mal), quien repartió los pedazos de su cuerpo por todo el mundo. Isis en conjunto con Horus (esposa e hijo) viajaron recolectando todos los pedazos del cuerpo de Osiris para poderlo resucitar. Sin embargo, no encontraron su pene, hecho que no detuvo la perseverancia de los dioses. Por ello, Isis esculpió un pene en arcilla, lo unió a su cuerpo y le regreso la vida a través de la felación. 
La felación, estando tan íntimamente ligada a la idiosincrasia de los egipcios, no era vista como un mal hábito. De hecho, según lo que se sabe, fueron los egipcios y los fenicios los primeros en utilizar labial rojo entre las prostitutas para distinguirlas como aquellas que eran expertas dando sexo oral.  
Caso contrario el de los romanos, una sociedad un tanto más “conservadora” pues éstos rechazaban el sexo oral como práctica sexual entre sus ciudadanos. Una actitud incongruente puesto que se condenaba y marginaba a toda aquella persona que hiciera una felación (incluso se pensaba que ello generaba mal aliento) pero se permitía recibirlo de esclavas o prostitutas. ¿Doble moral?

5.- La masturbación real

Así como hicimos el repaso del mito de Osiris, la cosmovisión egipcia también tenía otro más que alentaba una práctica un tanto extraña. Según lo que sabemos, los egipcios creían que el dios Ra nació de un huevo que se formó de la nada, en medio de un oscuro caos. Lo primero que hizo Ra al salir del huevo fue masturbarse y de su semen nacieron los dioses que le ayudarían a crear y gobernar el universo. Este pequeño detalle representaba un pilar de la creación del universo para los egipcios, quienes incluso creían que el flujo del Nilo estaba asociado con la eyaculación de Ra. 
Debido a que la figura del faraón era vista como el de un representante de los dioses en la tierra, particularmente de Ra, los egipcios debían ayudar a mantener el equilibrio del universo. Por ello, cada año, el faraón debía encabezar una ceremonia en conmemoración al acto de Ra que consistía en dirigirse a la orilla del Nilo para masturbarse, cuidando que el semen cayera dentro del río y no en la orilla. Posteriormente, el resto de los asistentes a la celebración haría lo mismo, dotándole de la fuerza de vida necesaria para que el Nilo siguiera su curso y con ello, las riquezas de éste. 

6.- El origen de los dildos

El objeto con forma fálica más antiguo que se ha encontrado tiene al menos 26,000 años. Ello nos da a entender que el placer ha estado íntimamente ligado al desarrollo del ser humano como especie, haciendo evidente que desde hace miles de años, el sexo también ha sido sólo por placer. Según algunos libros, Cleopatra, la mítica emperatriz egipcia, mandó diseñar el primer vibrador de la historia. El truco era sencillo pues bastaba crear un dildo a base de una calabaza hueca y rellenarla con abejas. 
Los antiguos griegos y romanos también profundizaron sus creaciones en cuestiones de juguetes sexuales, encontrando que las texturas de madera y piedra no eran muy placenteras. Por ello, decidieron utilizar fundas de cuero en los dildos para simular la textura de un pene real. La existencia de estos objetos está presente incluso en obras de teatro como “Lysistrata”. En ella, una mujer griega realiza una huelga de sexo para ejercer presión para que los hombres pusieran fin a la Guerra del Peloponeso pues en tiempos de guerra, era imposible importar buenos dildos de cuero. 

7.- La doble moral de la homosexualidad

En la Antigua Grecia y en Roma, no existía una palabra especial para referirse a los homosexuales como lo hacemos hoy en día pues las relaciones homosexuales eran vistas con ojos completamente distintos. Por ejemplo, mantener relaciones con una persona del mismo sexo no era mal visto mientras no se rompieran los paradigmas culturales sobre la masculinidad. En aquellas épocas, parte de la masculinidad se basaba en mantener el rol dominante durante el sexo. Por ello, un hombre masculino podía mantener una relación gay con alguien pero sin tener relaciones sexuales que involucraran la penetración o bien, ser él quien penetrara. 
Al contrario del hombre que penetrara a su pareja, aquel que se dejara penetrar era visto como una abominación a los ojos de las antiguas culturas pues habían renunciado al control sobre sí mismo y había caído en el rol femenino. Uno de los mayores insultos de la época era dirigirse a alguien como “cinaedus” o “exoletus” que se pueden traducir como “el que está debajo”. 

8.- Los hijos de los mayas.

Al igual que en la gran mayoría de los pueblos antiguos, los nobles de las ciudades mayas entendían que debían ser ellos quienes educaran a sus propios hijos, apoyándolos económica, política y emocionalmente. Y claro, también satisfaciendo sus necesidades sexuales. Considerando que sus hijos debían ser expertos en el sexo antes de llegar al matrimonio, sus padres buscarían al muchacho más guapo de la comunidad (de estratos sociales inferiores) para que fuera su acompañante sexual antes del matrimonio. 
Según algunas fuentes históricas, la introducción de temas homosexuales en la mitología maya se debió al mito de Chin, un espíritu de la naturaleza con aspecto de enano. La tradición afirma que Chin sodomizó a un demonio para demostrarle a los mayas cómo practicar el sexo entre homosexuales y a su vez permitirle a los nobles tener sexo con estratos sociales inferiores. Por su parte, Bernal Díaz del Castillo, documentó en repetidas ocasiones cómo la homosexualidad era una práctica ampliamente practicada entre las tribus mayas

9.- Prostitución obligatoria

Asiria fue un antiguo imperio situado en el Norte de la antigua Mesopotamia, de quien el famoso Heródoto escribió al respecto. A pesar de que no existe evidencia que respalde sus escritos, Heródoto relató que todas las mujeres que no estuvieran casadas debían prostituirse al menos una vez en la vida. Dado que los asirios eran sumamente devotos al culto de Afrodita, la tradición decía que para poder recibir la gracia de la diosa, las mujeres debían tener sexo con un extraño en su templo. Desde las mujeres que pertenecían a los estratos altos de la sociedad hasta aquellas que sobrevivían entre las calles. 
Para distinguirse del resto de mujeres o personas que estaban en el templo, la mujer que se sometería al rito usaría una corona de cuerdas. Luego se sentaría en las escaleras del templo para esperar la atención de los clientes, debiendo aceptar al primero que se acercara a ella. Según los relatos del escritor griego, los hombres interesados en tener relaciones con una mujer en específico le daba dinero “demandando el sexo en el nombre de Afrodita”. Después de haber realizado el ritual, las mujeres eran de la gracia de la diosa y eran absueltas del rito. Aunque algunas tuvieran que esperar meses y hasta años por lo feas que eran.

10.- Sexo con animales.

El sexo con animales que hoy en día pudiera parecernos abominable, en realidad era una práctica ampliamente difundida en la antigüedad. Tanto que la Biblia menciona específicamente que aquellos que sean sorprendidos practicándolo serán sentenciados a muerte. Prueba de ello es un tallado en un hueso que data de hace 25,000 años, muestra a una leona lamiendo lo que parece un pene gigante o una vagina. Asimismo, una pintura rupestre en Italia del siglo VII A.C. muestra a un hombre teniendo sexo con un burro. 
Durante la época de los romanos se sabe que las mujeres guardaban serpientes para fines sexuales. Incluso, en los años de apogeo del Coliseo y el Circo Máximo, hombres y mujeres eran violados por animales para entretenimiento de los espectadores.
Quizás esta practica encontró su mayor “perfección” con los egipcios puesto que se dice que era común que las mujeres jóvenes tuvieran sexo con cabrones y que las cabras formaban parte de las prácticas religiosas en el Templo de Mendes. Heródoto también refiere que los cazadores de cocodrilos supuestamente tenían sexo con cocodrilos hembra antes de matarlos.


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